Un video simple, sin poses ni discursos, volvió a mostrar el costado más cercano de Nicolás Cabré junto a su hija Rufina durante sus vacaciones en Córdoba.

La escena dura apenas unos segundos, pero dice mucho más que cualquier declaración. Nicolás Cabré corre, se tira de cabeza a la pileta y falla. Se ríe. Afuera, Rufina lo mira, lo imita y gana. Del otro lado de la cámara, Rocío Pardo no para de reírse. Todo es simple, espontáneo y real. Por eso mismo, el video se volvió viral.
Rufina, de 12 años, había llegado a Córdoba tras pasar Nochebuena y Navidad con su mamá, China Suárez. El reencuentro con su papá se dio en medio de la temporada teatral que Cabré está haciendo en Villa Carlos Paz, donde protagoniza la obra Ni Una Sola Palabra. Agenda cargada, funciones diarias y, aun así, tiempo reservado para ella.
Un juego que lo dijo todo
El desafío era tan absurdo como divertido: girar sobre un círculo imaginario, correr hacia la pileta y tirarse de cabeza intentando que las ojotas quedaran en el borde. Cabré fue primero y perdió. “Malísimo”, se escucha decir entre risas. Rufina lo intentó después y logró dejar un calzado afuera del agua. “Ganó, ganó”, celebraron. “Ganó por una”, agregó él, sin esconder el orgullo.
Más allá del juego, lo que llamó la atención fue la naturalidad del vínculo. No hubo poses, ni frases pensadas, ni intención de mostrar algo más de lo que estaba pasando. Un padre y su hija compartiendo una tarde cualquiera de verano.
Vacaciones, errores y mates de noche
En esos días también hubo lugar para los imprevistos. Cabré olvidó las llaves de la camioneta en el camarín y la familia tuvo que esperar afuera, de noche. Lejos del fastidio, aparecieron los mates, las bromas y las sonrisas. Otra escena mínima que terminó sumando.
Rufina se quedó en el país para pasar Año Nuevo con su papá. Lejos de los flashes y de las discusiones ajenas, disfruta del verano cordobés, de la naturaleza y de un tiempo compartido que no necesita explicaciones. A veces, alcanza con eso.








