La actriz rompió el silencio tras los ataques a Luca Martin y apuntó directo al periodista. Hubo respaldo inmediato de Pablo Echarri y el conflicto sigue sumando tensión.

El clima venía cargado desde hacía días, pero hubo un punto de quiebre. Nancy Dupláa decidió hablar cuando las críticas a su hijo dejaron de ser una discusión mediática y pasaron a convertirse en ataques personales. Lo hizo sin rodeos y con una frase que marcó el tono: su hijo “va a aprender a manejar su lengua”, pero no aceptó que lo responsabilicen ni que lo insulten.
Todo se disparó a partir del comentario irónico de Luca Martin sobre la edad de Chiche Gelblung, una frase que generó rechazo, debates cruzados y un escándalo que creció rápido en redes y medios. En ese contexto, Eduardo Feinmann publicó mensajes durísimos en X, en los que no solo cuestionó al joven sino que apuntó directamente contra su madre.
Primero habló de “ADN” y “genes”, y luego redobló la apuesta al señalar a Nancy como la responsable, diferenciando explícitamente a Matías Martin, a quien dejó al margen de las críticas. Ese gesto terminó de encender la mecha.
La respuesta de Dupláa llegó también por redes, con una mezcla de defensa, enojo y un límite claro. Definió a su hijo como sensible y empático, reconoció que todavía tiene cosas por aprender y dejó en evidencia que el problema, para ella, no es la corrección sino la violencia del señalamiento. En el mismo mensaje, le devolvió a Feinmann preguntas incómodas sobre su propio comportamiento público.
Un respaldo inmediato y un conflicto abierto
El mensaje no quedó solo. Pablo Echarri salió a apoyarla con una palabra breve pero elocuente: “Clarito”. Fue suficiente para confirmar que el conflicto ya había superado el terreno individual y se había convertido en un tema político, mediático y emocional.
El llamado “Luca Martin gate” sigue abierto. No hay señales de que la discusión se apague rápido y, aunque nadie espera que dure una eternidad, el episodio dejó una sensación incómoda: cuando el foco pasa de los hechos a los ataques personales, algo se rompe. Y eso, esta vez, fue lo que llevó a Nancy Dupláa a decir basta.








