Murió Guillermo Salatino, la voz que acompañó al tenis argentino durante décadas

El periodismo deportivo despide a un referente querido y respetado. Su partida deja un silencio difícil de llenar en las canchas y en las redacciones.

Murió Guillermo Salatino, la voz que acompañó al tenis argentino durante décadas

El mundo del tenis argentino amaneció con una noticia que dolió de verdad. Guillermo Salatino murió a los 80 años, y con él se fue una de esas voces que no solo informaban, sino que acompañaban. De las que se extrañan incluso cuando el micrófono está apagado.

La confirmación llegó con palabras sentidas desde la Asociación Argentina de Tenis, que lo despidió como alguien que “marcó el camino” y difundió el deporte durante casi medio siglo. Salatino estaba internado en una clínica de zona norte, a la espera de una cirugía de cadera. El desenlace fue inesperado y generó un impacto inmediato en colegas, jugadores y oyentes.

Durante más de cuatro décadas, su vida estuvo atravesada por el tenis. No solo lo contó: lo vivió. Recorrió el mundo siguiendo la elite del circuito, con una constancia que pocos lograron sostener. Asistió a más de 300 torneos internacionales y fue uno de los periodistas que más veces cubrió los Grand Slam, con presencias históricas en Roland Garros, Wimbledon, el US Open y el Australian Open. Para muchos, su nombre era sinónimo de conocimiento, memoria y pasión.

Una vida dentro y fuera de la cancha

Nacido el 21 de septiembre de 1945, se formó en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos y también tuvo su etapa como jugador. Compitió en Primera División en el Buenos Aires Lawn Tennis Club y fue campeón a fines de los años 60. Esa experiencia le dio una mirada distinta, cercana, que se notaba en cada relato.

Trabajó en medios gráficos, radio, televisión y plataformas digitales. Fue parte de redacciones emblemáticas y una voz habitual en Radio La Red, donde su fallecimiento se comunicó al aire con conmoción genuina. Además, ejerció como docente y formador de nuevas generaciones.

Reconocido dentro y fuera del país, recibió premios internacionales, distinciones olímpicas y varios Martín Fierro. Pero su mayor legado fue otro: el respeto unánime. Colegas y tenistas lo despidieron con mensajes cargados de afecto, agradecimiento y admiración.

Hoy, el tenis argentino siente una ausencia concreta. Falta una voz, un gesto, una manera de contar. Y queda la certeza de que Guillermo Salatino ya es parte de la historia grande del deporte y del periodismo nacional.

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