Murió Bibi, la hija desconocida de Freddie Mercury

Tenía 48 años y enfrentó durante años un cáncer poco frecuente. Su historia volvió a poner en primer plano una parte íntima y discutida de la vida del cantante.

Murió Bibi, la hija desconocida de Freddie Mercury

La noticia se confirmó en silencio, como había sido su vida pública. Bibi, la mujer señalada como hija de Freddie Mercury, murió a los 48 años tras una larga batalla contra un cáncer espinal poco frecuente. La información fue confirmada por su familia, que habló de una despedida en paz, lejos de los flashes y las discusiones que rodearon su origen.

Su viudo, Thomas, fue quien puso en palabras el final. Contó que Bibi murió “después de una larga batalla contra el cordoma”, un tipo raro de cáncer que afecta la columna vertebral, y que deja dos hijos pequeños, de nueve y siete años. También reveló un gesto íntimo: sus cenizas fueron esparcidas al viento en los Alpes, un adiós discreto, casi simbólico.

La existencia de Bibi había salido a la luz recientemente a partir del libro Love, Freddie, escrito por la periodista Lesley Ann Jones. Según la autora, trabajó junto a ella durante cuatro años y establecieron un vínculo cercano. Tras conocerse la muerte, Jones habló de devastación y de una mujer que, según su versión, buscó una sola cosa: que se dejara de manipular la historia personal de Freddie Mercury.

El libro sostiene que el cantante mantuvo una relación cercana con su hija hasta su muerte en 1991 y que incluso algunas canciones habrían estado inspiradas en ella. También afirma que Mercury la llamaba con apodos cariñosos y que le habría dejado cuadernos personales como prueba de ese vínculo. Nada de eso estuvo exento de polémica.

Antes de la publicación, Mary Austin, una de las personas más cercanas al músico, expresó que le resultaría “asombroso” que Freddie hubiera tenido una hija y negó conocer diarios o escritos privados. Hubo, además, intentos legales para frenar la salida del libro, según la autora.

Bibi, médica de profesión y residente en Francia, eligió siempre el perfil bajo. En un texto difundido antes de la publicación del libro, explicó por qué: no quería compartir a su padre con el mundo. Dijo que creció viendo cómo otros hablaban por él, lo cuestionaban y lo reinterpretaron, mientras ella aprendía a vivir sin su presencia desde muy joven.

Murió lejos del centro de la escena, pero su historia volvió a incomodar. No tanto por lo que confirma, sino por lo que deja abierto.

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