Mensajes privados difundidos en televisión muestran pedidos esotéricos que mezclan ansiedad, vínculos rotos y una relación familiar en tensión. El impacto fue inmediato y dejó más preguntas que respuestas.

El silencio duró poco. Este viernes, en pantalla, aparecieron fragmentos de conversaciones privadas que volvieron a poner a Morena Rial en el centro de la escena. Los mensajes, enviados durante varios años, exhiben pedidos de rituales, “endulzamientos” y amarres que, por su tono y destinatarios, generaron incomodidad incluso entre quienes siguen el tema desde hace tiempo.
Las charlas se conocieron en LAM, donde se explicó que Morena mantenía contacto con una tarotista llamada Ailuz. Según se detalló al aire, los intercambios habrían ocurrido entre 2021 y 2025, mucho antes de su actual situación judicial. Lo que llamó la atención no fue solo la extensión en el tiempo, sino la intensidad de algunos pedidos.
Pedidos que cruzan lo personal y lo familiar
Entre los mensajes difundidos aparecen solicitudes vinculadas a trabajo, dinero y relaciones afectivas. En uno de los fragmentos más comentados, Morena pide encender una vela “en nombre” de Jorge Rial para facilitar un viaje a Buenos Aires y conseguir el préstamo de un auto. La frase que acompaña el pedido, cruda y directa, dejó a varios en el estudio en silencio.
La información fue aportada por Pilar Smith, quien aclaró que no se trata de la misma persona mencionada en polémicas anteriores. “Algunos pedidos se aceptaron y otros no, porque eran muy oscuros”, señaló, marcando un límite que, igual, no alcanzó para bajar el impacto.
También se mencionaron mensajes sobre exparejas y deseos de revertir separaciones, incluso con referencias a rituales más fuertes. En ese contexto, Ángel de Brito contó que la tarotista llegó a pedir datos personales de terceros, entre ellos el propio Jorge Rial y Matías Ogas, padre del hijo de Morena.
Hubo, además, pedidos laborales: uno de los chats menciona la intención de “conseguir trabajo” con Marcelo Tinelli. Todo aparece mezclado: ansiedad, urgencia, expectativas desmedidas.
El episodio vuelve a exponer una tensión que no es nueva. Detrás de los mensajes hay una búsqueda desesperada de control y alivio. Y, otra vez, una familia famosa atravesada por decisiones que incomodan más de lo que sorprenden.








