Morena Rial rompió el silencio desde la cárcel y habló de su hijo

Tras versiones cruzadas sobre su Navidad en prisión, Morena escribió una carta breve y filosa. Eligió aclarar cómo está y por qué tomó una decisión que duele.

Morena Rial rompió el silencio desde la cárcel y habló de su hijo

La Navidad pasó y, para Morena Rial, no hubo brindis familiar ni mesa larga. Hubo encierro. Desde el penal de Magdalena, donde permanece detenida desde el 1 de octubre, la hija de Jorge Rial decidió hablar por escrito después de horas de versiones encontradas sobre cómo atravesó la Nochebuena.

La carta, manuscrita y directa, fue leída al aire en La mañana con Moria. No fue extensa, pero sí lo suficientemente clara para marcar un límite. Morena eligió desmentir relatos ajenos y poner en palabras una tensión que la atraviesa desde hace meses: el aislamiento, la falta de contacto cotidiano y una decisión que la expone.

Todo se encendió cuando Fede Flowers aseguró en redes que había sido “la peor noche” para ella, con llanto, compañía ocasional y una cena improvisada. Minutos después, el abogado Alejandro Cipolla salió a negar ese cuadro en TN Show: sostuvo que Morena está sola en su celda y que no hubo excepciones. El cruce dejó más ruido que certezas.

Al tanto de ese ida y vuelta, Morena fue concreta. “La voy a hacer corta”, arrancó, y aclaró que dentro del penal no mantiene comunicación con nadie más que con sus abogados y un pequeño grupo de allegados. Todo lo demás, escribió, “son inventos”. La frase no buscó dramatizar; buscó cerrar el tema.

Pero el punto más sensible llegó después. Morena explicó por qué no quiso que su hijo Amadeo la visitara y por qué pidió que el vínculo sea por videollamada. No habló de rechazo ni de distancia afectiva. Habló de cuidado. “No es el ámbito en este momento”, escribió, dejando en claro que la decisión no fue fácil, pero sí pensada.

La carta no promete finales ni adelanta resoluciones judiciales. Apenas expone una incomodidad profunda: estar presa, ser madre y elegir proteger desde lejos. A veces, el silencio pesa menos que una aclaración a tiempo.

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