La salud de la conductora mantiene en vilo al espectáculo tras dos semanas de ausencia. Su hija rompió el silencio y reveló el detalle detrás del cuadro bronquial que la mantiene en cama y por qué el alta médica se sigue postergando.

La preocupación por Mirtha Legrand dejó de ser un rumor de pasillo para transformarse en una espera que ya lleva 12 días. Lo que empezó como un cuadro viral común terminó extendiéndose más de lo previsto, obligando a la diva a un reposo absoluto que ella misma empieza a cuestionar.
Marcela Tinayre decidió hablar para poner blanco sobre negro. En una charla donde no faltó la sinceridad, la hija de la Chiqui expuso la intimidad de la recuperación y, sobre todo, el descuido fortuito que terminó complicando los bronquios de su madre en el momento menos pensado.
EL DESCUIDO DOMÉSTICO
Según relató su hija, la situación se desencadenó por una «estupidez» vinculada al confort del hogar. Mirtha Legrand pasó dos días expuesta al aire acondicionado sin levantarse a buscar abrigo ni pedir que regularan la temperatura. Ese frío constante fue el que atacó directamente su sistema respiratorio.
Aunque la conductora ya completó el ciclo de antibióticos y ya no toma medicación fuerte, el alta no aparece en el horizonte cercano. El Dr. Semeniuk fue terminante con la familia: el proceso de recuperación debe durar entre 18 y 20 días para que el regreso sea seguro.
UNA REACCIÓN INESPERADA
A pesar del cuadro médico, el temperamento de la diva sigue intacto. Marcela confesó que su madre «lo único que quiere es trabajar» y que se queja constantemente de todas las cosas que se está perdiendo por quedarse en su casa.
Sin embargo, hay un factor físico que la Chiqui no puede dominar. A sus 99 años, la recuperación de la fuerza no es automática. Marcela Tinayre reveló que, si bien la ven activa y pendiente de todo lo que se dice en la televisión, hay un detalle residual que hoy marca la pauta de su encierro.
LO QUE MÁS LA AGOTA
El mayor obstáculo hoy no es la infección, sino la secuela del virus. Marcela explicó que la gente suele asustarse por la persistencia de la tos, pero que el verdadero problema es otro: «Gasta mucho, agota», sentenció sobre el esfuerzo físico que le implica a su madre combatir ese malestar constante.
Ese agotamiento es el que hoy le quita las fuerzas necesarias para sostener una grabación. En la intimidad, el único momento que logró sacarla de ese estado de debilidad fue el triunfo de su nieta, Juana Viale, en los Martín Fierro. Según cuentan en su entorno, la Chiqui saltó del sillón al grito de «¡mi nieta!», un gesto de vitalidad que contrastó con sus días de reposo.
SIN FECHA DE RETORNO
Por el momento, la orden médica es inamovible: Mirtha Legrand debe estar «impecable» antes de pisar la calle. Salir con una gripe mal curada a su edad no es una opción para su familia, que la acompaña cada tarde a tomar el té mientras esperan que los resultados y las fuerzas finalmente le permitan volver a su histórico programa.





