La conductora evitó hablar con Intrusos en Mar del Plata y dejó un mensaje claro frente a una versión que la incomodó.

La escena fue breve, pero elocuente. En Mar del Plata, la ciudad que elige cada verano, Mirtha Legrand pasó frente a las cámaras sin bajar la ventanilla. No hubo saludo, ni palabras, ni el intercambio habitual con los cronistas. El gesto, seco, habló por sí solo.
Todo ocurrió en medio del ruido que generó un rumor inesperado: una supuesta relación entre Juanita Viale y Mauricio Macri. La versión comenzó a circular tras la separación del exmandatario de Juliana Awada y creció rápido, alimentada por conjeturas y comentarios al pasar.
Juanita fue la primera en salir al cruce. Con un mensaje directo, negó cualquier vínculo afectivo y buscó cerrar el tema. Aun así, el rumor siguió su curso y terminó rozando a su abuela, que reaccionó de una manera poco habitual.
El momento tenso con Intrusos
El cronista de Intrusos relató que aguardaron durante horas para obtener una palabra de la diva. “Pensé que iba a frenar y bajar la ventanilla como siempre”, admitió al aire, sorprendido por la negativa. Según contó, la incomodidad se notó desde el primer segundo.
En el programa, Adrián Pallares escuchó el detalle de la guardia y el clima que se generó en la espera. La interpretación fue unánime: Mirtha eligió el silencio como señal de desacuerdo con el tratamiento del tema.
No fue un portazo ruidoso, sino una distancia calculada. Para una figura acostumbrada al diálogo con la prensa, la decisión de no hablar marcó un límite claro. En un verano atravesado por versiones ajenas, la conductora prefirió correrse del foco y proteger a los suyos.
A veces, un gesto alcanza para decirlo todo.








