Mirtha Legrand llamó en vivo y dejó una advertencia en el debut de Jimena Monteverde

Un llamado inesperado, risas nerviosas y una frase que dejó presión en el aire. El estreno de La cocina rebelde tuvo un momento tan afectuoso como incómodo.

Mirtha Legrand llamó en vivo y dejó una advertencia en el debut de Jimena Monteverde

El estreno de La cocina rebelde tuvo un momento inesperado que cambió el clima del estudio en segundos. En pleno debut, Mirtha Legrand llamó en vivo para saludar a Jimena Monteverde, pero su mensaje fue mucho más que un simple gesto de apoyo.

Con su tono inconfundible, Mirtha abrió la charla con una pregunta simple y cotidiana: quería saber qué se estaba cocinando ese mediodía. Jimena respondió con entusiasmo, enumerando el menú del programa como quien busca demostrar que todo está bajo control. Milanesas, asado, chorizo, pavlova. Todo sonaba a festejo de estreno.

Pero ahí apareció el primer giro. Con naturalidad, Mirtha deslizó un pedido especial: una paella. Nada fuera de lugar, aunque la frase ya empezaba a marcar una expectativa. Jimena, rápida y sonriente, aceptó sin dudar, fiel a su estilo televisivo ágil.

La tensión llegó unos segundos después, envuelta en humor. Antes de cortar, la diva lanzó una advertencia que no pasó desapercibida: que no se le queme la comida. La reacción fue inmediata. Risas, un “nooo” espontáneo y una incomodidad amable que se sintió incluso del otro lado de la pantalla.

Un debut con presión real

Lejos de esquivar el momento, Mirtha fue por más y preguntó cómo estaba viviendo Jimena el debut. La respuesta fue honesta. Reconoció nervios, emoción y un respeto profundo por quien estaba del otro lado del teléfono. Incluso se animó a pedirle que fuera la madrina del programa, en una mezcla de admiración y búsqueda de respaldo simbólico.

Mirtha, fiel a su rol histórico, respondió con elogios. Destacó la rapidez de Jimena en televisión, su talento y hasta se permitió reírse de sí misma al confesar que no sabe cocinar. El cierre fue cálido, con halagos sinceros a las “manos prodigiosas” de la cocinera.

El llamado terminó entre sonrisas, pero dejó algo más flotando en el aire. Porque cuando Mirtha habla, incluso en tono afectuoso, siempre hay algo que pesa. Y en un debut, cada palabra cuenta un poco más.

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