Desde Perú, una versión tomó fuerza y reordenó el mapa sentimental de Milett Figueroa. El dato surgió en televisión y dejó al descubierto un cambio que ya no se puede disimular.

El dato no apareció envuelto en estridencias, pero igual hizo ruido. Mientras la distancia con Buenos Aires se volvía cada vez más evidente, el vínculo entre Milett Figueroa y Marcelo Tinelli empezó a correrse del centro de la escena. Esta vez, la señal llegó desde Perú y fue directa: la relación estaría terminada y un nuevo nombre comenzó a circular.
La información se instaló en LAM, donde en los últimos días se habló con mayor firmeza de un cierre definitivo. Primero, un amigo cercano a Milett confirmó en un streaming que la pareja ya no seguía junta. No hubo vueltas ni matices. A partir de ahí, el foco se desplazó rápidamente hacia el presente de la modelo.
La distancia geográfica había sido, durante meses, una explicación recurrente. Milett instalada en su país, Tinelli en Argentina, y un vínculo sostenido más por aclaraciones públicas que por apariciones compartidas. Aunque el conductor intentó bajar el tono de los rumores en distintas entrevistas, lo cierto es que el silencio posterior terminó diciendo más.
Un nombre que empezó a sonar fuerte
En ese contexto, Pepe Ochoa aportó el dato que terminó de encender la conversación. Según contó al aire, en Perú se habla con insistencia de una nueva cercanía sentimental en la vida de Milett. Incluso mencionó que habría pasado las fiestas acompañada por otra persona.
El nombre que apareció es Pato Parodi Acosta, un joven de 32 años vinculado al mundo del streaming y la televisión. Su perfil público, activo en redes y en proyectos audiovisuales, lo ubica dentro de un ambiente que Milett conoce bien y donde se mueve con naturalidad.

Por ahora, no hubo confirmaciones oficiales ni gestos públicos que despejen todas las dudas. Pero el escenario parece claro: la etapa junto a Tinelli quedó atrás y, al menos en versiones que ya no suenan aisladas, Milett estaría atravesando un nuevo momento personal.

A veces, los cambios no se anuncian con declaraciones rimbombantes. Simplemente empiezan a notarse cuando los nombres dejan de repetirse y otros empiezan a ocupar su lugar.








