La dirigente permanece bajo observación médica desde fines de diciembre. Su entorno habla de una evolución irregular y todavía no hay una fecha de alta definida.

La preocupación volvió a instalarse alrededor de Milagro Sala en las últimas horas. Una nueva descompensación obligó a mantenerla internada en el Hospital San Roque de Gonnet, donde permanece desde fines de diciembre, bajo controles permanentes y sin un horizonte claro de alta médica.
Quienes la visitan hablan de días desiguales, de momentos en los que parece estabilizarse y otros en los que el cuerpo vuelve a pasar factura. Ese vaivén es el que mantiene en alerta a su entorno más cercano y a los equipos médicos que la siguen de cerca.
Sala cumple una condena de 15 años bajo el régimen de prisión domiciliaria en La Plata, pero desde hace casi tres semanas su rutina está completamente atravesada por la internación. El cuadro que presenta no es nuevo, aunque sí delicado: se trata de una situación clínica compleja, con antecedentes que obligan a extremar cuidados.
En diálogo con Radio Provincia, su abogada Alejandra Cejas fue clara al describir el momento. Dijo que la dirigente atraviesa “una condición de salud compleja” y que la recuperación viene siendo irregular. “Ha tenido períodos de mejoría y recaídas”, explicó, con un tono prudente que refleja la cautela del equipo médico.
Un cuadro que viene de arrastre
Los problemas de salud de Milagro Sala se profundizaron en 2023, cuando fue trasladada desde Jujuy a La Plata tras sufrir una falla multiorgánica. En ese momento, los médicos detectaron un síndrome de May-Thurner, una patología congénita asociada a procesos de fibrosis que requiere controles constantes y tratamientos específicos.
Desde entonces, su evolución estuvo marcada por una frágil estabilidad. Según su defensa, el sistema sanitario jujeño no podía garantizar el seguimiento que necesitaba, lo que derivó en la autorización judicial para continuar el tratamiento en Buenos Aires. La medicación, sumada a la enfermedad de base, condiciona cada paso.
Sobre la internación actual en Gonnet, Cejas señaló que, aunque Sala está “mejor que al momento de ingresar”, todavía debe seguir en observación. “No se puede hablar de un alta, ni siquiera provisoria, por ahora”, aclaró.
Mientras tanto, en el plano público, su situación vuelve a generar movimientos. En La Plata hubo actividades y reclamos por su libertad al cumplirse diez años de su detención, y también reaparecieron gestos políticos que reavivan la polémica en torno a su figura.
Por ahora, el foco está puesto en su salud. En una habitación de hospital, lejos del ruido, Milagro Sala sigue esperando que el cuerpo dé una tregua.








