Un acuerdo que parecía cerrado se desarmó en público. La fiesta de 15 de Allegra Cubero reactivó un conflicto familiar que nunca terminó de apagarse.

Mica Viciconte habló y, una vez más, el conflicto volvió a quedar expuesto. No levantó la voz ni buscó el golpe bajo, pero sus palabras alcanzaron para que la tensión con Nicole Neumann regresara al centro de la escena. El motivo fue la fiesta de 15 de Allegra Cubero, un evento que debía unir y terminó profundizando una grieta conocida.
Todo se desató cuando trascendió que habría un festejo paralelo organizado por Nicole, algo que no estaría contemplado en el acuerdo previo entre las partes. Según ese arreglo, Allegra celebraría con su papá, Fabián Cubero, y luego viajaría con su mamá. El anuncio del nuevo plan sorprendió y, sobre todo, incomodó.
Interceptada por un móvil de A la tarde (América), Viciconte no esquivó el tema. Con gesto serio y tono firme, dejó una frase que marcó el clima: dijo que le llamaba la atención que quien pedía no exponer a las nenas fuera, justamente, quien estaba dando detalles públicamente. Fue una acusación directa, sin nombres propios, pero imposible de descontextualizar.
“Nosotros nos mantenemos al margen”, aseguró, al referirse a la postura que adoptaron junto a Cubero. Sin embargo, enseguida dejó en claro el punto que más la incomodó: cuando hay un acuerdo, se cumple. Esa idea se repitió como eje de su descargo, incluso cuando se refirió a versiones que indicaban que Allegra quería que su mamá estuviera en la fiesta y se lo habrían negado.
Viciconte también deslizó que el tema podría terminar resolviéndose en el ámbito judicial y reconoció que, después de tantos años de conflicto, ya pocas cosas la sorprenden. Incluso mencionó consecuencias concretas puertas adentro, como decisiones familiares que terminaron afectando planes y momentos compartidos entre hermanos.
Cansada, cerró con una frase que mezcló hartazgo y distancia emocional: dijo que no compite con nadie y que, si quieren hacer dos o tres cumpleaños, que los hagan. Lo que quedó flotando fue algo más profundo que una pelea mediática: la sensación de que, otra vez, los adultos no logran cerrar una historia sin que los hijos queden en el medio.








