Mica Viciconte se sinceró sobre la convivencia con las hijas de Fabián Cubero y Nicole Neumann: “Muchos quilombos”

La panelista rompió el silencio sobre la realidad de su familia ensamblada y admitió los roces que genera el día a día bajo el mismo techo. “Elegí a una persona que venía con un combo”, lanzó sin vueltas.

Mica Viciconte se sinceró sobre la convivencia con las hijas de Fabián Cubero y Nicole Neumann: "Muchos quilombos"

Mica Viciconte no es de las que esquivan el bulto cuando las cámaras se encienden. En una charla que arrancó hablando de su presente, terminó exponiendo las fisuras de una realidad que pocos se animan a detallar: cómo es, puertas adentro, sostener una estructura familiar de seis personas donde no todos son hijos propios.

La relación con Fabián Cubero lleva casi una década, pero la armonía actual no fue gratis. La llegada de Luca Cubero terminó de ensamblar un esquema que, según ella misma reconoce, está lejos de ser sencillo. No se trata solo de los conflictos externos con Nicole Neumann, sino de lo que pasa cuando se apaga la luz y quedan todos en la misma casa.

El aprendizaje de convivir con un combo

“Yo convivo con tres nenas que no son mis hijas”, soltó Mica sin vueltas, marcando una distinción que define su rol en el hogar. La mediática admitió que aceptar a Indiana, Sienna y Allegra fue un proceso de aprendizaje forzado. La decisión de estar con el exfutbolista vino con una carga que ella define de una sola manera: un “combo” que le costó acomodar.

Ese proceso de adaptación no fue silencioso. Para que la casa no explotara, Viciconte tuvo que establecer límites claros y tener “charlas previas” muy crudas con Cubero. El planteo fue directo: “Che, a mí esto no, esto sí”.

La confesión sobre los conflictos diarios

Lo que para muchos es una foto familiar perfecta en redes sociales, para ella es un frente de batalla cotidiano. Cuando le preguntaron si su sinceridad brutal le traía beneficios, la respuesta fue tajante: “Sí, todos quilombos”. El problema es que, a diferencia de las peleas laborales, estos conflictos tienen un peso distinto porque impactan directamente en la intimidad.

Mica confesó que, si el problema es afectivo, el impacto es inevitable: “Lo llevo a mi casa”. Esa carga emocional es la que hoy marca su ritmo diario, muy lejos de aquella versión suya más “polvorita” que no medía las consecuencias de sus palabras.

Aprender a no meterse en todas

El dato que termina de explicar su presente es la renuncia a ciertas batallas. Aunque antes le “importaba un carajo” quién estuviera enfrente, hoy Viciconte admite que aprendió a elegir en qué temas no volvería a meterse. El desgaste de estar en medio de los problemas familiares la llevó a un lugar de mayor preservación, reconociendo que cada choque le terminó generando más trabajo.

Hoy, la prioridad en la casa que comparte con Fabián Cubero parece ser el orden interno, aunque eso signifique reconocer públicamente que la convivencia entre seis personas, con tres adolescentes y un niño de por medio, sigue siendo un desafío que le genera, todavía hoy, “todos quilombos”.

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