El futbolista desmintió a su ex pareja con un descargo crudo y directo, y dejó en claro que no hay ningún tipo de vínculo entre ellos.

La tensión volvió a quedar expuesta. Cuando parecía que el conflicto entre Mauro Icardi y Wanda Nara entraba en una etapa más calma, una frase bastó para romper cualquier ilusión de tregua.
Todo se desató después de que Wanda asegurara públicamente que mantenía diálogo con su ex marido y que, pese a todo, lo seguía considerando parte de su familia. La reacción de Icardi fue inmediata y contundente. Sin rodeos, salió a negar esa versión y a marcar un límite que, según él, nunca se cruzó desde la separación.
El futbolista fue tajante al hablar de lo que escucha en los medios. Dijo que las declaraciones de su ex no son ciertas y remarcó que no existe ni existió un canal de diálogo entre ellos. La frase fue seca, sin matices, y dejó poco margen a interpretaciones.
Un descargo cargado de enojo
Lejos de quedarse solo en la desmentida, Icardi profundizó su postura y enumeró una serie de situaciones que, según afirmó, vivió durante el conflicto. Habló de denuncias que considera falsas, de decisiones judiciales que lo alejaron de sus hijas durante meses y de episodios que, asegura, lo marcaron a nivel personal.
En ese mismo mensaje también hizo referencia a sus hijas y al impacto que, desde su mirada, tuvo el enfrentamiento familiar. Sus palabras buscaron dejar en claro que el vínculo con Wanda hoy se limita exclusivamente a la maternidad compartida, sin espacio para ningún otro tipo de relación.
El tono fue duro, incluso incómodo por momentos. Icardi no suavizó conceptos ni eligió frases conciliadoras. Por el contrario, insistió en que los hechos pesan más que las entrevistas y que su decisión está tomada.
Una definición sin vuelta atrás
Sobre el final, el futbolista cerró con una aclaración que resume el clima actual: para él, Wanda Nara es únicamente la madre de sus hijas y nada más. No habló de reconciliaciones futuras ni de posibles acercamientos.
La sensación que dejó su mensaje es clara. No hay diálogo, no hay puente y, al menos por ahora, tampoco intención de construirlo.








