El actor sufrió una intoxicación por inhalación de humo luego de un accidente doméstico. “No podía respirar”, contaron desde su entorno.

El susto fue real y el desenlace, angustiante. Matías Alé tuvo que ser trasladado de urgencia a una clínica de Nordelta después de que se incendiara parte de su casa mientras él estaba bañándose. El episodio ocurrió en la cocina y lo tomó completamente por sorpresa. Cuando salió de la ducha, el humo ya había invadido el ambiente.
La información se conoció este lunes en MBA, el programa que conduce Carlos Monti por la TV Pública, donde el actor tenía previsto presentarse. En lugar de la entrevista, llegó la noticia que nadie esperaba. En el piso incluso mostraron imágenes del interior de la vivienda, con el aire todavía cargado y señales claras del fuego.
Según se explicó al aire, el incendio se habría originado por una distracción: una caja de cartón con mercadería quedó apoyada sobre una hornalla eléctrica que estaba encendida. El calor hizo el resto. Alé no lo advirtió porque en ese momento estaba duchándose.

“Tenía dolor en el pecho y no podía respirar”
Quien aportó más detalles fue Juan Etchegoyen, panelista del ciclo, que habló en tiempo real con el propio actor. “Estoy en contacto con él. Me contó cómo fue todo y se trasladó a una clínica porque no podía respirar”, relató al aire.
La preocupación no fue solo por el incendio, sino por las consecuencias físicas. Alé presentó un fuerte ardor y dolor en el pecho, síntomas compatibles con la inhalación de monóxido de carbono. Eso encendió todas las alarmas y motivó la internación preventiva.
Etchegoyen aclaró que el actor se encontraba consciente y fuera de peligro, aunque visiblemente afectado por el episodio. “Está bien, pero quedó internado para control”, precisó. El susto, igual, ya estaba instalado.
“Se asustó con los dolores que tenía”, agregó el periodista, marcando el clima de tensión que se vivió en esas horas. Un accidente doméstico, un descuido mínimo y una consecuencia que pudo haber sido mucho peor.
Por ahora, Matías Alé permanece en observación. Acompañado, consciente y estable. A veces, el peligro aparece en los lugares más cotidianos, y alcanza un instante para cambiarlo todo.








