Una acusación laboral contra su esposo abrió un frente inesperado que impacta en su entorno y en su trabajo.

La incomodidad se le coló por todos lados a Maru Botana. No fue una receta fallida ni una polémica televisiva más. Esta vez, el conflicto llegó desde adentro y terminó empujándola a un lugar incómodo, de esos que no se resuelven con una sonrisa ni con oficio mediático.
Todo se conoció a partir de lo contado por Ángel de Brito en LAM. Según relató el conductor, una exempleada de uno de los locales gastronómicos de la cocinera presentó una denuncia por acoso laboral contra Bernardo Solá, esposo de Botana desde hace 28 años. En la misma presentación judicial, también habría reclamos por deudas salariales dirigidos a ambos.
“Hace un tiempo nos escribió una chica que se sentía castigada por el marido de Maru”, contó De Brito. La nota iba a salir al aire, pero nunca ocurrió: en el medio, las partes habrían llegado a un acuerdo judicial. Ese dato, que pasó casi inadvertido en su momento, volvió con fuerza ahora y dejó a la pastelera en una posición delicada.
La tensión no quedó encerrada en el plano laboral. Según explicó el conductor, el clima también se trasladó a la televisión. Durante su participación en MasterChef Celebrity, donde reemplazó a Damián Betular, se habrían vivido momentos incómodos que finalmente no salieron al aire. “Me dijeron que editaron, re contra editaron”, aseguró De Brito, dando a entender que hubo escenas que se prefirió dejar afuera.
Lo que llamó la atención fue la reacción posterior. De acuerdo a lo relatado en el programa, Botana habría empezado a indagar quién había hablado del tema, en un contexto marcado por despidos y decisiones internas fuertes. Entre ellos, se mencionó la salida de su mano derecha en Barcelona y de otro empleado cercano, lo que terminó de pintar un escenario cargado de tensión.
Por ahora, ni Maru Botana ni Bernardo Solá hicieron declaraciones públicas. El silencio, igual, también dice algo. Mientras el tema sigue generando repercusiones, la chef atraviesa uno de esos momentos donde lo personal y lo profesional se mezclan sin permiso, y dejan una incomodidad difícil de disimular.








