Testimonios que coinciden, silencios incómodos y una advertencia que no prosperó: el nuevo vínculo de Wanda Nara quedó envuelto en una tensión inesperada.

La incomodidad no llegó de golpe. Fue más bien un murmullo que empezó a repetirse, con las mismas palabras, desde distintos lugares. Y cuando eso pasa, en el mundo del espectáculo, suele encenderse una alarma. Esta vez, el foco quedó puesto sobre Martín Migueles, el nuevo novio de Wanda Nara, a partir de relatos que describen un patrón de conducta que generó inquietud.
La información salió a la luz de la mano de Pochi de Gossipeame, quien habló del tema tanto en redes como al aire en Puro Show por El Trece. Su tono fue medido, pero firme. “No estoy enojada, pero es muy difícil cuando te hablan varias personas y todas cuentan cosas parecidas”, dijo, marcando un punto que no pasó desapercibido.
Según relató, no se trata de una sola experiencia aislada. Al contrario: distintas mujeres que tuvieron vínculos con Migueles coinciden en describir actitudes que se repiten. “Lo que me cuentan es muy fuerte”, sostuvo la panelista, y explicó que esos testimonios no están conectados entre sí ni responden a un armado previo.
Relatos que se repiten
El eje de los comentarios gira alrededor de un mismo esquema. “Él entra en tu vida, quiere resolver todo, se muestra presente… y después, con el tiempo, empiezan a pasar otras cosas”, contó Pochi, sin entrar en detalles escabrosos, pero dejando en claro que hay un antes y un después marcado.
La situación, además, tuvo un capítulo privado. Según reveló la periodista, en su momento decidió advertir a Wanda Nara sobre lo que había escuchado. Incluso habló con el propio Migueles, quien le dio su versión de los hechos. Sin embargo, la reacción de la conductora fue clara: eligió defenderlo.
Desde entonces, algo cambió. Pochi contó que Wanda dejó de responderle los mensajes, un gesto pequeño, pero que suma tensión a un escenario ya cargado.
El tema se instaló rápido en la agenda mediática. No por una acusación concreta, sino por esa sensación incómoda que dejan los relatos que coinciden. Por ahora, Wanda sigue adelante con su relación. Y alrededor, el ruido persiste, sin gritos, pero con una pregunta flotando que nadie termina de responder.








