Mario Massaccesi despidió a Daniel Colombo con un mensaje que conmueve

El periodista recordó el vínculo íntimo que los unía y agradeció un apoyo clave en su vida. Una despedida cargada de gratitud, palabras dichas a tiempo y silencios que hoy pesan.

Mario Massaccesi despidió a Daniel Colombo con un mensaje que conmueve

Mario Massaccesi eligió despedir a Daniel Colombo sin vueltas ni solemnidad impostada. Lo hizo con una frase directa, casi cruda, que dice más que cualquier homenaje extenso: “Te di mi amistad, me salvaste la vida”. La escribió en Instagram, acompañada por fotos compartidas, de esas que no necesitan explicación porque hablan por sí solas.

La muerte de Colombo, ocurrida este 18 de diciembre, generó un impacto profundo tanto en el mundo de la comunicación como en el ámbito corporativo. Tenía 64 años y una trayectoria extensa: fue comunicador, escritor, coach y conferencista internacional. Pero en el mensaje de Massaccesi no hubo currículums ni títulos. Hubo memoria emocional.

“Me diste tu escucha y hablé por primera vez de lo que siempre había callado”, agregó el periodista en su posteo. Esa línea, breve y honesta, marcó el tono de toda la despedida. No habló de consejos profesionales ni de logros públicos, sino de un gesto simple y decisivo: escuchar cuando hacía falta. “Hoy te despido con honores querido Dany, porque ha llegado tu hora. Hasta siempre y gracias”, cerró.

Quién fue Daniel Colombo

Colombo publicó más de 20 libros a lo largo de su carrera y trabajó como asesor de directivos, empresas y profesionales. En sus propias redes se definía desde un lugar íntimo, lejos del perfil solemne: recordaba su infancia en Maipú, provincia de Buenos Aires, las calles de tierra, la verdulería de su padre y la fuerza silenciosa de su madre, que más tarde lideró grupos de ayuda comunitaria.

Descubrió su vocación por la comunicación siendo niño, casi por insistencia, cuando una locutora de la radio local le abrió las puertas del estudio. Desde entonces, nunca dejó de hablarle a otros, ni de escuchar.

La despedida de Mario Massaccesi no buscó impacto. Lo generó igual. Porque cuando alguien agradece haber sido escuchado en el momento justo, no hace falta agregar nada más.

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