Un favor que parecía simple terminó en tensión y malestar. La dueña del hotel habló, contó su verdad y dejó al conductor en una posición incómoda.

El gesto fue chico, pero el ruido fue grande. Marcelo Tinelli volvió a quedar en el centro de una polémica, esta vez lejos de la televisión en vivo y más cerca de un enojo que nadie esperaba. Todo ocurrió en Mendoza, durante la grabación del reality que el conductor realizó junto a su familia.
La situación salió a la luz cuando Susana Balbo, una de las dueñas del hotel donde se filmó la serie, decidió hablar públicamente. Lo hizo en Puro Show, con un tono calmo pero firme, y con una frase que resumió su sentir: “Para mí fue un trago amargo”.
Según relató, Tinelli le pidió cerrar el hotel durante diez días para grabar el reality. No hubo pago de por medio: fue un canje, un favor basado en una relación previa. Tinelli se hospedaba allí desde hacía años cada vez que visitaba Mendoza. Por eso, la respuesta inicial fue sí.
El problema apareció después.
Balbo contó que nunca le explicaron qué tipo de escenas iban a filmar ni cómo se mostraría el lugar. Cuando vio el resultado, sintió que el hotel fue ridiculizado. “Mostraron algo que no es verdad”, aseguró. Dijo que se burlaron de la tecnología del lugar, de la propuesta gastronómica y hasta de la cocina, pese a que la chef está considerada entre las mejores del país. “Por querer mostrarse popular, terminaron desvalorizando todo”, explicó.
Un vínculo que se quebró
La empresaria también reveló que le escribió directamente a Tinelli. Él le respondió con mensajes de voz, pidiéndole disculpas. Aun así, el malestar no se disipó. Hubo un punto que la molestó especialmente: habían pedido que no se mostraran los rostros de los empleados y, sin embargo, aparecieron en cámara. “Ellos no querían eso”, remarcó.
La frase más dura llegó después, cuando el vínculo ya estaba tenso: “Si querías mostrarte popular, no hubieras venido a mi hotel”. Desde entonces, Tinelli no volvió a hospedarse allí.
A veces, lo que empieza como un favor termina dejando una incomodidad difícil de borrar. Y esta vez, el silencio posterior dijo tanto como las palabras.








