Marcelo Tinelli y el pedido incómodo que expuso su peor momento personal

El conductor cerró el año lejos de Punta del Este y debió pedir ayuda para poder instalarse en Buenos Aires. Una situación impensada que lo encontró vulnerable y sin margen.

El conductor cerró el año lejos de Punta del Este y debió pedir ayuda para poder instalarse en Buenos Aires. Una situación impensada que lo encontró vulnerable y sin margen.

El silencio fue más fuerte que cualquier comunicado. Marcelo Tinelli cerró una etapa de su vida casi sin decirlo, cuando se confirmó la venta de su histórica casa en Punta del Este. Durante años fue su refugio, su lugar en el mundo, el símbolo de una carrera exitosa. Hoy, ese capítulo quedó atrás.

El cierre de 2025 lo encontró en Buenos Aires, lejos de Uruguay y con una realidad muy distinta a la de otros veranos. No fue una mudanza planificada ni cómoda. Al intentar alquilar una propiedad en Nordelta, el panorama se volvió áspero: desconfianza, puertas que no se abrieron y rumores que pesaron más que su nombre.

La situación se conoció en La mañana con Moria, donde contaron que varios propietarios se negaron a alquilarle por el contexto de deudas y conflictos judiciales. “Le fue muy dificultoso alquilar”, explicaron al aire, dejando expuesta una incomodidad que rara vez rodea a figuras de su talla.

La pregunta fue directa y brutal. “¿Tenían miedo de que no pague?”, lanzó Moria Casán, sintetizando lo que muchos pensaban y pocos decían. En ese escenario, apareció un gesto inesperado.

El gesto que destrabó la mudanza

La ayuda llegó de la mano de Pampita. La modelo decidió alquilarle su casa en Nordelta, una propiedad que había remodelado durante todo el año, con pileta renovada, deck nuevo y tecnología inteligente. En una zona donde los alquileres parten desde cifras altísimas, el acuerdo llamó la atención y generó preguntas.

Tinelli, sin hacer declaraciones, dejó entrever algo de alivio en sus redes. Se mostró disfrutando de la pileta y compartiendo tiempo con Juanita Tinelli, su hija, con quien venía de semanas tensas por conflictos familiares.

No hubo festejos ni excesos. Solo imágenes tranquilas, casi cuidadas. Como si el conductor, por primera vez en mucho tiempo, estuviera intentando acomodarse en silencio a una realidad que no eligió, pero que hoy le toca atravesar.

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