La periodista confirmó su llegada a Gran Hermano, pero evitó decir cómo y cuándo será su rol.

Marcela Tauro no levantó la voz ni hizo anuncios rimbombantes. Apenas dejó caer una frase, corta y medida. Pero alcanzó. Bastó ese gesto contenido para que el mundo del espectáculo empezara a girar alrededor de una sola pregunta: ¿qué va a hacer en Gran Hermano?
La confirmación llegó en una entrevista radial, casi sin solemnidad. Consultada por su vínculo con la nueva edición del reality, Tauro no esquivó el tema, pero tampoco lo aclaró. “No estoy confirmada como analista, pero algo voy a hacer”, dijo, con ese tono que mezcla experiencia y cautela. Y enseguida cerró la puerta: “No puedo decir nada. Todavía tienen que hablar los dos canales”.
Ahí apareció la incomodidad. El silencio posterior, más que la frase, fue lo que llamó la atención.
Un sí, pero con reserva
La histórica panelista de Intrusos, hoy al frente de Infama, dejó claro que su participación no tendrá que ver con el debate clásico del juego. No será analista, no estará en el panel, no ocupará un lugar conocido. “Es para otra cosa”, deslizó, sin agregar una sola pista más.
Ese hermetismo no es casual. Gran Hermano prepara una edición especial, con cambios de formato y una apuesta fuerte desde el arranque. En ese contexto, Telefe busca figuras con peso propio, capaces de generar conversación incluso antes del estreno previsto para el 2 de febrero.
Tauro encaja justo ahí. Por trayectoria, por estilo y por credibilidad. Su sola presencia altera el clima.
Lo que no se dice también juega
En el ambiente ya circulan hipótesis: segmentos especiales, entrevistas puntuales, apariciones estratégicas. Nada confirmado. Todo en suspenso. Y eso, paradójicamente, potencia la expectativa.
Marcela Tauro construyó su carrera desde la palabra filosa, pero también desde el control. No suele hablar de más. Por eso, cuando decide no contar algo, el silencio pesa.
Por ahora, no hay anuncio oficial. Solo una certeza mínima y una tensión instalada. A veces, en televisión, eso alcanza para que todo empiece a moverse.








