Después de años de silencio, Luis Ventura habló con honestidad sobre su separación y sobre la relación que mantiene hoy con su exmujer. Un testimonio íntimo, humano y sorprendentemente sereno.
Luis Ventura volvió a hablar de un capítulo que marcó su vida personal y profesional. A más de diez años del escándalo que culminó en su separación de Estelita Muñoz, el periodista abrió una ventana íntima a cómo es hoy ese vínculo y qué lugar ocupa cada uno en la historia familiar.
En un tono calmo y directo, Ventura compartió detalles que rara vez comenta: cómo quedó la casa de Lanús donde vivieron tantos años, cómo conviven actualmente sus hijos y hasta qué relación mantiene él con ese espacio cargado de recuerdos.
La casa que guarda la historia familiar
Ventura contó que Estelita sigue viviendo en La Ponderosa, la casa principal de Lanús, junto a su hijo Nahuel. Ese lugar, explicó, tiene un valor emocional profundo: allí conserva archivos gráficos que abarcan décadas de trabajo, una especie de memoria viva de su carrera.
Antes de la separación, el periodista había comprado la propiedad de enfrente. Con el tiempo, esa construcción fue demolida y convertida en un dúplex donde hoy vive su hijo Facundo junto a su pareja. Incluso mencionó que su hijo estuvo cerca de casarse este año, aunque los planes cambiaron rumbo a nuevos proyectos y viajes.
Mientras tanto, Nahuel permanece en el fondo de la casa principal junto a su mamá. Ventura describió ese espacio como “un caserón divino”, lleno de historia familiar.
Un vínculo que cambió, pero no se rompió
Ante la pregunta inevitable, el periodista no esquivó la respuesta: sí, todavía entra a la casa que compartió tantos años con Estelita. Aunque aclaró que es más común que sus hijos lo visiten a él en su departamento, el mismo en el que se crió.
Con humor y honestidad, Ventura contó también que su hogar funciona como refugio para amigos y conocidos que atraviesan crisis de pareja. Muchos han pasado allí semanas o meses mientras reordenaban sus vidas.
Sobre su relación actual con Estelita, fue cuidadoso: habla con ella cuando considera necesario y evita cualquier situación que pueda generar conflicto. “No quiero invadirla”, dijo, remarcando el respeto por la historia que compartieron.
En su cierre, Ventura fue claro y humano. Las decisiones que tomaron fueron aceptadas y respetadas. Y aunque ya no exista un vínculo cotidiano, sí mantiene una certeza: “Si me necesita, estoy”.








