Años después de su salida de Intrusos, el periodista volvió sobre un episodio que lo marcó. Lo hizo con cautela, recordando gestos, silencios y una versión que no fue la que circuló entonces.

Hubo una frase corta, casi al pasar, que cambió el clima del estudio. Luis Ventura no levantó la voz ni buscó impacto. Dijo que siempre respetó a Mariana “la Niña Loly” Antoniale y que, con el tiempo, entendió que no todo había sido como se contó. Ese matiz, dicho sin énfasis, fue suficiente para reabrir una historia que llevaba años congelada.
En 2014, Ventura fue desvinculado de Intrusos de manera sorpresiva. Venía de firmar un contrato por dos años y, de un día para el otro, quedó afuera. En paralelo, atravesaba un momento personal delicado por el escándalo mediático alrededor de su relación con Fabiana Luizzi y el embarazo de su hijo menor. Todo ocurrió junto, sin pausas.
Durante años circuló una versión que señalaba a la Niña Loly como responsable indirecta de aquella decisión. Él mismo lo escuchó. Sin embargo, ahora contó que recibió un mensaje de ella que lo llevó a revisar esa idea. “A mí alguien me había dicho que mi cabeza rodó por ella, pero Loly me corrigió”, explicó en su paso por LAM, dejando claro que eligió creerle.
Una salida que todavía duele
Ventura reconoció que su salida del programa marcó una etapa dolorosa de su carrera. Aun así, aseguró que nunca quiso saber quién estuvo detrás. “No sé quién fue ni quiero averiguarlo”, dijo, con una calma que llamó la atención. También aclaró que no siente que tenga algo que resolver con Jorge Rial. “Con alguien con quien no me peleé, no tengo que reconciliarme”, sostuvo.
Según su relato, Rial nunca le dijo explícitamente que estaba despedido. Le habló de una licencia para cuidarlo. Con el tiempo, Ventura entendió que había firmado con el canal y no con el conductor, y destacó el respaldo que recibió de América TV y de figuras como Daniel Vila, Alejandro Fantino y Liliana Parodi.
El cierre no tuvo reproches ni acusaciones. Solo una duda que sigue ahí, intacta: por qué le hicieron firmar por dos años si todo se cortó a los pocos días. Una pregunta simple, sin respuesta pública, que todavía acompaña ese recuerdo.








