Las imágenes del actor en Mar del Plata dejaron ver un momento íntimo y silencioso, marcado por la distancia y una decisión que todavía duele.

Luciano Castro estaba sentado frente al mar. No hablaba, no miraba el celular, no parecía apurado. La imagen, difundida en las últimas horas, lo mostró quieto, con la mirada perdida en un punto fijo de la playa marplatense. Solo. Sin Griselda Siciliani. Y ese detalle, tan simple, dijo más que cualquier declaración.
El actor atraviesa días complejos luego de la ruptura con la actriz, una separación que se dio en medio de rumores, memes y preguntas incómodas que terminaron por tensar una relación que hasta hace poco se mostraba sólida. Lo que empezó como un comentario liviano escaló rápido y, según coincidieron varias voces del espectáculo, terminó de romper el equilibrio que habían construido.
Griselda decidió volver a Buenos Aires y enfocarse en su trabajo. Luciano se quedó en Mar del Plata, en la casa que alquila en la zona de Rumencó, acompañado por sus hijos. Quienes lo vieron aseguran que el cambio fue abrupto: días antes se los veía juntos, cercanos, caminando como cualquier pareja en vacaciones. Después, ella ya no apareció más.
Las fotos que compartió la cuenta Gossipeame reforzaron esa postal: Castro solo en el balneario, con gesto serio, lejos del Luciano expansivo que suele verse en público. No hubo escándalos ni escenas. Hubo silencio. Y eso, en un contexto tan expuesto, llamó la atención.
La confirmación oficial llegó el viernes 16 de enero. En televisión se habló de una charla definitiva, de cosas puestas sobre la mesa y de una decisión tomada por Griselda. Luciano la entendió, aunque no la esté pasando bien. Así lo describieron quienes siguen de cerca la situación.
En paralelo, la actriz evitó a la prensa como pocas veces. Salió rápido, esquivó preguntas y no quiso decir nada. Incluso colegas remarcaron que no es habitual verla así, tan cerrada, tan superada por el contexto. Lo que antes parecía un chiste, ahora pesa distinto.
Mientras tanto, Luciano sigue ahí, frente al mar. Pensando. Acompañado por los suyos. Atravesando un momento que no necesita explicaciones grandilocuentes. A veces, una imagen alcanza.









