Lucía Pedraza y Nacho Viale: casi diez años de perfil bajo

Lejos del ruido y la exposición, una relación que creció con calma y elección. Un vínculo que se sostiene sin flashes.

Lucía Pedraza y Nacho Viale: casi diez años de perfil bajo

No hay gestos grandilocuentes ni escenas armadas. Lo que aparece, cuando aparece, es simple: una foto compartida, una salida tranquila, una sonrisa que no busca titulares. Así transitan su relación Lucía Pedraza y Nacho Viale, que están juntos desde hace casi una década y eligieron, desde el primer día, un perfil bajo poco habitual para alguien nacido en una familia tan expuesta.

Aunque Nacho está ligado a los medios desde siempre, su vida privada fue quedando al margen. Con Lucía, esa decisión se volvió regla. En redes, ella combina trabajo, viajes y momentos cotidianos, y apenas deja ver fragmentos del vínculo. No hay poses ni declaraciones ruidosas. Eso, igual, terminó llamando la atención.

Se conocieron por amigos en común. No compartían salidas ni círculos frecuentes, pero una imagen alcanzó para el primer contacto. Nacho la vio en una foto, la siguió y el intercambio empezó por mensaje privado. La charla fluyó y, poco después, llegó la invitación a verse en persona. La primera cena fue larga, distendida, sin silencios incómodos. Desde entonces, se encontraron seguido y el vínculo se afianzó con naturalidad.

En enero pasado, el productor celebró sus 45 años en Punta del Este, acompañado por Lucía. Se los vio cómodos, relajados, en sintonía. Ella habló de su humor, de su constancia, de esa energía para proponer planes que, puertas adentro, también construye rutina.

Un camino propio

Lucía nació en Río Segundo, Córdoba, y fue descubierta por Pancho Dotto. Mudarse a Buenos Aires no fue inmediato: era menor de edad y terminó el secundario mientras empezaba a trabajar. Con el tiempo, desfiló en distintas capitales y encontró en Nueva York un punto de crecimiento fuerte, también económico. La altura —1,80— le abrió pasarelas y Fashion Weeks.

Lucía Pedraza y Nacho Viale posan juntos en un evento, con actitud relajada y sonriente.

Hoy vive en Argentina, sigue ligada al modelaje y desarrolla su proyecto personal, LP Healthy, una marca de comida sin conservantes que lanzó durante la pandemia. Entre el trabajo y la vida cotidiana, la relación con Nacho avanza sin estridencias. Casi diez años después, eligen lo mismo que al principio: estar juntos, pero sin mostrarse de más. En tiempos de sobreexposición, esa decisión, encima, dice bastante.

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