El bailarín mendocino permanece internado en terapia intensiva tras una descompensación inesperada. Su familia acompaña desde la distancia y aguarda señales de mejora.

Hay momentos en los que la vida se frena de golpe. Para Leonardo Sáez, ese corte abrupto ocurrió en Punta Cana, lejos de su San Rafael natal y del camino artístico que había elegido recorrer.
El bailarín de 30 años está internado desde hace diez días en terapia intensiva de una clínica privada. Llegó de urgencia después de descompensarse y, poco después, sufrió un paro cardíaco. Lograron reanimarlo. Desde entonces, todo quedó suspendido en una espera tensa, silenciosa, cargada de incertidumbre.
“Hoy estamos esperando que todo siga bien”, dijo su mamá, María Cobos. La frase es simple, pero encierra todo: la angustia, la esperanza y el cansancio de no tener certezas.
Leonardo se había mudado a Punta Cana hace cuatro años, después de probar suerte en Buenos Aires. Buscaba trabajo, escenarios nuevos, estabilidad. Lo que nadie imaginó es que ese cambio terminaría convirtiéndose en una lucha por respirar.
Un diagnóstico que llegó tarde
El malestar había empezado a principios de diciembre. Dolor de garganta, dificultad para tragar, síntomas que parecían comunes. Los primeros diagnósticos apuntaron a cuadros como faringitis o laringitis, y la medicación indicada no logró frenar lo que venía creciendo.
Con el correr de los días, los médicos detectaron un hongo —aspergillus— que avanzó sobre su sistema respiratorio. “Es algo que le puede pasar a cualquier persona, pero hay que tratarlo a tiempo”, explicó su hermana Sofía Sáez en diálogo con TN.
En las últimas horas hubo un dato alentador: le retiraron la intubación y ahora recibe oxígeno. También se evitó una traqueotomía, una posibilidad que generaba temor por el riesgo de nuevas infecciones.
Una familia sostenida por la espera
Cada día de internación ronda los tres millones de pesos. Frente a ese escenario, la familia abrió una cuenta de Instagram para recaudar fondos y poder sostener el tratamiento.
“La situación de mi hijo es muy crítica”, contó su mamá. Leonardo fue solo al hospital porque no podía respirar. Desde entonces, el tiempo se mide en partes médicas y en la reacción a los antibióticos. No hay atajos. Solo esperar.
Y en esa espera, silenciosa y frágil, está puesta toda la esperanza de que Leonardo vuelva a respirar sin ayuda y pueda retomar la vida que había ido a buscar tan lejos de casa.








