En una charla sincera, la ex Gran Hermano contó cómo vivió el cierre del vínculo y qué cosas empezaron a pesar cuando todo se volvió público.

Duró poco, pero dejó una sensación difícil de explicar. El romance entre Chyno Agostini y La Tana avanzó rápido, se mostró sin vueltas en redes y terminó casi con la misma velocidad. Lo que quedó, según ella, fue una mezcla de cariño, incomodidad y preguntas sin responder.
En diálogo con Paparazzi, La Tana eligió un tono calmo, lejos del escándalo. No hubo reproches ni frases altisonantes. Incluso arrancó marcando algo que no es menor: “Yo lo quiero mucho, lo aprecio, terminamos bien”. La frase, dicha sin énfasis, suena más a cuidado que a cierre definitivo.
Sin embargo, a medida que avanzó su relato, apareció el trasfondo que terminó enfriando la relación. “Siento que no está preparado para una relación”, dijo, con una sinceridad que no buscó suavizar lo que sentía. No habló de peleas ni de discusiones, sino de tiempos distintos y expectativas que no lograron coincidir.
Cuando el entorno empieza a pesar
Uno de los puntos más delicados fue el vínculo con el entorno familiar de Chyno Agostini. Sin señalar directamente a nadie, La Tana dejó flotando una percepción que la acompañó durante esos días. “Capaz él tenía mucha presión familiar y buscaba esa aprobación… es lo que intuyo”, explicó. No fue una acusación, pero sí una sensación persistente.
Según contó, el clima cambió cuando la relación se hizo pública. “Desde que expusimos lo nuestro, la cosa se enfrió”, reconoció. La mirada ajena, y especialmente la más cercana, empezó a sentirse. Incluso relató situaciones concretas que la dejaron afuera de ciertos planes. “Yo lo quería acompañar a Pasión, pero pareciera que del otro lado le ponían límites para que yo no vaya”, comentó, dejando en claro que no todas las decisiones pasaban por ellos dos.
Aun así, eligió cerrar con una frase simple: “La mejor igual”. Sin rencor, sin ironía. Solo la aceptación de un vínculo que no logró crecer como esperaba.
Queda la sensación de una historia que no se terminó por falta de afecto, sino por una incomodidad silenciosa que fue ganando espacio cuando la exposición y las opiniones externas empezaron a pesar más de la cuenta.








