La actriz explicó por qué no puede dejar solo a su hijo de 20 años y abrió un debate inesperado.

Julieta Ortega no buscó impactar ni provocar. Habló como madre. Y eso, muchas veces, incomoda más que cualquier polémica armada. En una entrevista reciente, la actriz explicó por qué, aun con su hijo ya adulto, no logra dejarlo solo durante muchos días en su casa. No hubo enojo ni dramatismo, solo una sinceridad que descolocó.
Durante su paso por Puro Show, Julieta Ortega puso en palabras una sensación que atraviesa a muchas familias. Su hijo, Benito Noble, ya tiene 20 años, terminó la adolescencia y mantiene una rutina organizada entre sus padres. Sin embargo, hay algo que a ella todavía le cuesta soltar.
La actriz contó que desde siempre logró combinar trabajo y maternidad sin conflictos, gracias al acuerdo que mantiene con Iván Noble. Mitad del año con uno, mitad con el otro. Navidad con ella, enero con el padre. Una dinámica aceitada, sin reproches ni tensiones.
El punto de quiebre apareció cuando le preguntaron si deja a su hijo solo por períodos largos. La respuesta fue inmediata y sin vueltas: no. Dos noches, como máximo. Más tiempo, no. Y no por desconfianza hacia él. Todo lo contrario.
“Es re bueno, muy tranquilo”, explicó Julieta Ortega, casi justificándose. El miedo va por otro lado. Detalles mínimos, cotidianos, que solo entienden quienes cuidan: una hornalla mal cerrada, una llave de gas, esos pensamientos que se cuelan sin pedir permiso. No hay rebeldía, no hay jodas, no hay conflictos. Hay preocupación.

Lo que llamó la atención fue justamente eso. No habló de límites ni de control, sino de una sensación difícil de apagar. Sus palabras circularon rápido en redes y generaron empatía. Muchos se vieron reflejados. Otros se preguntaron hasta cuándo se puede —o se debe— soltar.
Julieta Ortega no dio lecciones ni buscó aprobación. Simplemente expuso una incomodidad real: la maternidad no desaparece cuando los hijos crecen. Y a veces, admitir ese miedo también es una forma de cuidado.








