En la mesa de Mirtha Legrand, la actriz puso palabras a un momento difícil que afectó de lleno la salud y el ánimo de su padre.

La frase salió sin vueltas y con un tono sereno, pero cargado de peso. Sentada en la mesa de Mirtha Legrand, Julieta Ortega habló de un tema que durante meses preocupó a muchos: la salud de su padre, Palito Ortega, y el dolor que lo obligó a frenar en pleno momento de actividad.
Fue una respuesta directa, sin dramatismos. Julieta contó que Palito atravesó un largo cuadro de herpes zóster que le afectó la cara y lo tuvo a maltraer durante semanas. “Fue largo, tardó mucho”, explicó, dejando en claro que no se trató de algo pasajero ni sencillo de sobrellevar.
El impacto no fue solo físico. En medio de una gira, el cantante tuvo que suspender shows ya programados, una decisión que le pesó más de lo que muchos imaginaban. Según relató su hija, esa pausa forzada lo entristeció profundamente. No era solo el dolor, sino también la sensación de tener que bajar del escenario cuando todavía quería seguir.

El dolor que obligó a frenar
Julieta detalló que el herpes zóster se manifestó en una mitad del rostro, una de las zonas más sensibles. Las lesiones visibles se curaron con el tiempo, pero el dolor persistió durante casi dos meses. Fue ese malestar constante el que hizo imposible continuar con las presentaciones en vivo.
En ese contexto, la actriz aprovechó para remarcar la importancia de la prevención y habló de la vacuna disponible, un comentario que no sonó a consejo médico frío, sino a experiencia vivida de cerca, desde el lugar de hija.

Hoy, el panorama es distinto. Palito Ortega ya volvió a los escenarios y retomó su actividad habitual. Está mejor, recuperado, y acompañado por el afecto de su familia y de un público que nunca dejó de preguntar por él.
A veces, detrás de una cancelación o un silencio, hay mucho más de lo que se ve. En este caso, hubo dolor, espera y finalmente alivio.








