Lejos del ruido y la exposición, la ex primera dama mostró cómo atraviesa este momento con bajo perfil, introspección y cuidado personal.

A casi una semana de confirmar el final de su matrimonio con Juliana Awada, la escena que eligió compartir fue simple y contundente. Sin declaraciones ruidosas ni gestos forzados, reapareció con una imagen que habla por sí sola y marca el tono de esta nueva etapa: calma, decisión y distancia del foco mediático.
Después de 15 años de relación con Mauricio Macri, Awada optó por correrse del centro de la escena. Días atrás, lo había anticipado con un breve mensaje en redes sociales, donde pidió “distancia y silencio” para atravesar el momento con respeto y serenidad. Ese pedido, lejos de quedar en palabras, se transformó en una actitud concreta.
A sus 52 años, y tras una separación que sorprendió por tratarse de una de las parejas más consolidadas del ámbito público, la empresaria textil eligió refugiarse en lo que siempre formó parte de su vida cotidiana: el cuidado personal, la conexión con el cuerpo y una rutina lejos del ruido.
En las últimas horas, volvió a mostrarse a través de una historia en Instagram. No fue una producción ni un mensaje elaborado. Con raqueta en mano, concentrada en pleno juego, Awada se dejó ver practicando tenis, una actividad que suele acompañarla desde hace años. Vestida con ropa deportiva clara, protegida del sol y enfocada en el movimiento, la imagen transmitió más tranquilidad que palabras.

Una decisión sin estridencias
La publicación no incluyó textos extensos ni explicaciones. Y justamente ahí estuvo el gesto más claro. En un contexto donde cada movimiento se analiza al detalle, Awada eligió no sumar ruido y reafirmar su bajo perfil.

El mensaje fue sutil, pero directo: está bien, está enfocada en lo suyo y atraviesa esta etapa a su manera. Sin dramatismos ni exposiciones innecesarias, mostró que su refugio hoy pasa por lo simple, lo saludable y lo íntimo.
A veces, el silencio no es ausencia. Es una forma de cuidado.








