Mientras circulaban versiones sobre su vida personal, Juana Viale mostró una decisión concreta para atravesar el momento: entrenar más fuerte y seguir adelante, sin dar explicaciones.

No habló frente a cámara ni salió a responder punto por punto. En cambio, Juana Viale hizo algo distinto: se subió a la bicicleta y siguió pedaleando. En las últimas horas compartió un video simple, casi íntimo, donde se la ve recorriendo subidas y bajadas, concentrada en el movimiento. “Cambiando paisajes sin dejar de andar y andar”, escribió, como quien deja una pista sin entrar en el barro.
El contexto no pasó desapercibido. En los últimos días, su nombre volvió a circular en medio de rumores que la vincularon sentimentalmente con Mauricio Macri. Lejos de alimentar el debate, la nieta de Mirtha Legrand eligió correrse del centro de la escena y reforzar una rutina que viene sosteniendo desde hace meses: el entrenamiento para el Ironman, una competencia de altísima exigencia física.
No es una pose nueva. En mayo de 2025, Juana ya había dado una muestra de ese compromiso cuando participó junto a su hermano Nacho del Gran Fondo de Nueva York, una prueba amateur de ciclismo de 140 kilómetros. La experiencia no fue un punto final, sino un paso más. Ahora, el objetivo es mayor: un próximo triatlón que combina natación, ciclismo y running.
Desde Mar del Plata, donde se encontraba trabajando, explicó cómo vive ese proceso. “Pongo mucha voluntad. Todos los días hago alguna de las tres disciplinas. Hago doble turno, con buena alimentación, buen descanso y mucha garra”, contó en una entrevista reciente. No se define como deportista de alto rendimiento, pero se lo toma con una seriedad que no deja dudas.
Una ruleta de emociones
Cuando corre o pedalea, dice, pasa por todo. Amor, felicidad, bronca, cansancio. “Es una ruleta de emociones”, resumió. Esa exigencia física aparece también como una forma de ordenar la cabeza, sobre todo después de haber publicado un descargo duro en redes para despegarse de las versiones que circularon. Sin nombres propios, cuestionó la lógica de “desinformar por un segundo de fama” y defendió la tranquilidad de su círculo cercano.
Hoy, Juana Viale transita sus días así: entrenando, enfocada y en movimiento. En medio del ruido, eligió el cuerpo y el esfuerzo como respuesta. Sin discursos grandilocuentes, sin entrar en la polémica. Solo seguir andando.








