Mientras atraviesa una interna silenciosa con su hermano, Juana habló del tema que hoy más la inquieta: cómo organizar a sus hijos cuando llegue el parto.

Juana Repetto atraviesa días intensos, cargados de ruido externo y preocupaciones íntimas. La polémica por no haber sido invitada al casamiento de su hermano Bautista Lena dejó una herida expuesta dentro de la familia, pero también abrió un escenario donde cada gesto suyo en redes es leído con lupa. Y aunque eligió no volver a referirse de manera directa a ese conflicto, una respuesta espontánea en Instagram terminó corriendo el foco hacia otro tema mucho más personal.
Fue durante una caja de preguntas, mientras mostraba detalles de su nueva casa y hablaba de su embarazo. Entre consultas habituales, apareció una que tocó una fibra sensible: cómo piensa organizarse con sus hijos cuando llegue el momento de dar a luz. Juana no esquivó el tema y respondió con una sinceridad que llamó la atención.
“Eso es lo que más me preocupa”, dijo sin rodeos. Explicó que su mamá, Reina Reech, será clave en ese proceso. Contó que ella se va de vacaciones unos días, pero que después se quedará para acompañarla. La frase fue simple, pero dejó ver el peso emocional detrás de esa logística familiar.
Una organización que no es tan simple
Juana habló de sus hijos, Toribio y Belisario, y marcó una diferencia clara entre uno y otro. Recordó que con el mayor hubo un proceso gradual para que pudiera dormir en la casa de su abuela, pero que con el más chico la situación es distinta: “Nunca durmió fuera de casa. Nunca durmió sin mí, ni una sola vez”, confesó. Incluso contó que lo estuvieron hablando en familia durante Año Nuevo y que saben que tendrán que probar, aunque no sea fácil.
A esa incertidumbre se suma otro factor: el regreso de Sebastián Graviotto, su expareja y padre de los chicos. Según explicó, él volvería recién a mediados de febrero, y eso abre distintas posibilidades que todavía no tiene del todo resueltas. “Estoy en Narnia”, reconoció, con una mezcla de humor y cansancio.
Entre mamá, ex pareja y amigas, Juana evalúa alternativas para que sus hijos no pasen la noche solos cuando llegue el parto. No hay certezas absolutas, solo la necesidad de encontrar un equilibrio en un momento sensible.
Mientras tanto, del conflicto con su hermano no volvió a decir una palabra. Tal vez porque, hoy, la tensión más grande no pasa por una boda, sino por algo mucho más profundo y cotidiano: el cuidado de sus hijos y la tranquilidad de saber que estarán bien cuando ella no pueda estar.








