Mauro Icardi y un regalo navideño que volvió a tensar el vínculo con Vicuña

Una foto compartida en plena Navidad alcanzó para reactivar incomodidades viejas. El gesto fue breve, pero el mensaje quedó flotando.

Mauro Icardi y un regalo navideño que volvió a tensar el vínculo con Vicuña

La escena apareció sin ruido, como tantas otras historias de Instagram que duran apenas unas horas. Pero esta vez no pasó desapercibida. En medio de los festejos navideños, China Suárez mostró el regalo que Mauro Icardi le hizo a Amancio Vicuña, su hijo menor. Una imagen simple: el nene posando con la camiseta del Galatasaray, intervenida como si fuera un jugador del club turco donde juega el delantero.

No hubo palabras. Ni explicación. Solo la foto. Y, sin embargo, alcanzó para que la tensión volviera a sentirse del otro lado de la pantalla.

El gesto se dio en un contexto delicado. Benjamín Vicuña pasó Navidad con su pareja y su familia, mientras espera reencontrarse con todos sus hijos en Año Nuevo. La relación con la China atraviesa una tregua frágil, atravesada por discusiones previas sobre el centro de vida de Magnolia y Amancio y su estadía en Turquía.

Ahí es donde la imagen cobra otro peso. Amancio viene mostrando interés por el fútbol, algo lógico a su edad. Pero que la referencia sea el club de Icardi, y que eso quede expuesto públicamente, no pasó inadvertido. No fue un ataque frontal, pero tampoco un gesto ingenuo. Más bien, uno de esos movimientos que parecen inocentes, pero que tocan fibras sensibles.

Un clima que no termina de aflojar

Vicuña ya había manifestado en otras oportunidades su preocupación por la vida cotidiana de sus hijos en Estambul. La escolaridad, la distancia y la posibilidad de una mudanza definitiva fueron parte de un conflicto que escaló con abogados y negociaciones tensas. En ese marco, la postal navideña se leyó como una provocación silenciosa.

No hubo declaraciones oficiales ni respuestas públicas. Solo comentarios cruzados y una sensación conocida: la de un conflicto que nunca termina de cerrarse. A veces no hacen falta palabras. Una imagen, en el momento justo, puede decir demasiado.

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