Ian Lucas habló de la presión que lo desbordó: «No me calmo nunca»

El ganador de Masterchef Celebrity puso en palabras lo que le pasaba cuando todo parecía ir bien. Detrás del crecimiento en redes, contó qué le pasó cuando dejó de poder dormir.

Ian Lucas habló de la presión que lo desbordó: "No me calmo nunca"

Ian Lucas no siempre fue el pibe que hoy suma millones de reproducciones y levanta trofeos en la tele. En 2023, mientras su canal crecía como pocos en el mundo, había un pibe de 27 años que no daba más. En una charla con Grego Rosello, decidió contar qué le pasó cuando el cuerpo le marcó un límite.

Todo empezó mucho antes de la fama. Mientras su casa atravesaba la separación de sus padres, él buscó una salida en internet. “Cuando empecé fue para distraerme de la separación de mis papás”, dijo. En ese contexto, también contó que tuvo que hacerse cargo de su hermano cuando todavía era chico.

Esa responsabilidad lo empujó a salir a buscar plata por su cuenta. Vendía anticipadas en matiné y aprendió rápido cómo generar ingresos. “No le pedí más a mis papás”, recordó. Ese impulso se transformó en una meta clara: que su familia estuviera mejor.

Con el tiempo, ese objetivo empezó a pesar más de lo que imaginaba. Ian explicó que nunca dejó de exigirse. “Siento que no me calmo nunca”, soltó, al describir el ritmo que llevaba incluso cuando ya había alcanzado resultados que muchos buscan.

LA NOCHE EN LA QUE NO PUDO MÁS

El crecimiento en redes no frenó esa presión, al contrario. La exposición constante y la necesidad de sostener números lo empujaron a un ritmo que no pudo sostener. Ahí apareció el punto de quiebre.

“Caí en depresión y tuve que tomar ansiolíticos”, contó sin rodeos. No fue una frase aislada: explicó que las noches se volvieron el momento más difícil. No lograba dormir y el cuerpo empezó a reaccionar.

El síntoma que describió fue directo. “No podía dormir y me despertaba ahogado”, dijo. Esa sensación repetida fue la señal de que algo no estaba bien. Ya no era solo cansancio ni estrés acumulado.

A partir de ahí, tomó una decisión que hasta ese momento venía postergando. Bajó el nivel de exigencia diaria y empezó a correrse de esa dinámica que lo tenía en alerta constante. También destacó el rol de su entorno en ese proceso.

Hoy Ian Lucas transita otra etapa. Bajó el ritmo y se permite frenar. Después de lo que contó, hay algo que le quedó claro: hay noches en las que ningún logro alcanza si no podés respirar tranquilo.

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