A días del casamiento, una decisión difícil y necesaria cambió todos los planes. La salud pasó al frente y el entorno eligió esperar.

A menos de dos semanas de la fecha señalada, el clima de expectativa se cortó de golpe. María Sol Messi, la hermana menor de Lionel Messi, sufrió un accidente con su auto y la boda prevista para el 3 de enero en Rosario quedó en pausa. La prioridad, esta vez, fue clara: recuperarse.
La noticia empezó a circular con cautela y cierta preocupación. No era un cambio menor. El casamiento con Julián «Tuli» Arellano, integrante del cuerpo técnico juvenil del Inter Miami, estaba a la vuelta de la esquina. Invitaciones enviadas, organización avanzada y una familia lista para celebrar. Pero el cuerpo dijo otra cosa.
La confirmación llegó en televisión. Ángel de Brito llevó tranquilidad en LAM, aunque sin minimizar la situación. “Está bien y fuera de peligro”, aclaró primero. Después, los detalles: una quemadura importante en la muñeca y desplazamiento de vértebras, lesiones que obligan a reposo, controles médicos y rehabilitación.

Una pausa necesaria
Más allá del impacto inicial, lo que terminó de definir la decisión fue el cuadro clínico. No había margen para forzar nada. Celebrar, recibir gente, sostener el ritmo de una boda: todo eso quedó descartado. La familia eligió frenar y acompañar el proceso de recuperación sin fechas ni presiones.
El casamiento no está cancelado. Está postergado. Y ese matiz importa. En el entorno repiten que la idea es retomar los planes cuando María Sol esté en condiciones, sin apuros. Hoy, el foco es uno solo.
En estas situaciones, los grandes anuncios se vuelven secundarios. Lo que queda es la espera, el cuidado y ese silencio incómodo que aparece cuando la vida obliga a reordenar prioridades. A veces, lo más importante es saber parar a tiempo.








