El hombre que controla uno de los canales más importantes del país sufrió un shock anafiláctico durante sus vacaciones en Uruguay y debió ser atendido de urgencia.

El episodio fue tan inesperado como grave. Gustavo Scaglione, empresario argentino y actual dueño de Telefe, estaba pasando unos días de descanso en José Ignacio cuando una simple picadura de abeja desencadenó una reacción severa en su cuerpo. En cuestión de minutos, la situación se volvió crítica.
Scaglione llegó a la policlínica local descompensado y sin conocimiento. El médico Leonardo Falcao, que participó de la atención, relató que el empresario ingresó con la presión arterial extremadamente baja, en un cuadro compatible con un shock anafiláctico. La escena fue de máxima tensión: no había tiempo para demoras ni margen para errores.
El equipo médico aplicó de inmediato los protocolos internacionales previstos para este tipo de emergencias. Tras varios minutos de trabajo intenso, lograron estabilizarlo de manera progresiva. Recién entonces se pudo respirar un poco más aliviados.
El traslado y un gesto poco habitual
Una vez fuera de peligro inmediato, Scaglione fue trasladado en ambulancia al sanatorio Mautone, en Punta del Este, donde continuaron con los controles y estudios correspondientes. Allí terminó de atravesar el tramo más delicado y comenzó una evolución favorable.
Con el paso de las horas, llegaron las señales tranquilizadoras. Desde su entorno confirmaron que el empresario se encuentra bien, lúcido y activo, incluso respondiendo mensajes desde su celular. Su hijo viajó especialmente para acompañarlo durante la recuperación.
Hubo, además, un detalle que sorprendió al personal de salud. Ya estabilizado, Scaglione volvió a la policlínica para agradecer personalmente al equipo que lo asistió. “No es algo que ocurra seguido”, reconoció el médico que lo atendió, marcando el costado humano que dejó el episodio.
En los últimos meses, el nombre de Scaglione había tomado notoriedad pública por la denuncia de Juanita Tinelli, hija de Marcelo Tinelli, quien aseguró haber recibido amenazas. Esa causa, por ahora, no tuvo avances conocidos.
Esta vez, lejos de los conflictos mediáticos, la noticia pasó por otro lado: un susto de salud que interrumpió el descanso y dejó una certeza simple y contundente. A veces, todo puede cambiar en un segundo.








