La modelo habló sin filtros en una entrevista y terminó emocionada al recordar su historia. Un silencio, una frase inconclusa y lágrimas que sorprendieron a todos.
Guillermina Valdés no suele exponerse más de lo necesario. Por eso, lo que ocurrió este viernes 12 de diciembre tomó a muchos por sorpresa. En medio de una charla distendida con Ángel de Brito para el streaming de Bondi Live, la modelo terminó quebrándose al recordar su relación con Marcelo Tinelli. No hubo gritos ni reproches. Hubo algo más fuerte: emoción genuina.
Mientras hablaba de su presente y promocionaba su obra teatral El divorcio del año, el pasado apareció sin aviso. La pregunta fue simple, casi directa: si se había sentido amada durante ese romance de casi diez años. Guillermina arrancó a responder, pero la voz se le quebró. La frase quedó a mitad de camino y el silencio dijo todo.
Un recuerdo que volvió en medio del conflicto
La entrevista se dio en un contexto sensible. En los últimos días, la familia de Marcelo Tinelli quedó envuelta en un nuevo escándalo y eso volvió a poner a Guillermina en el centro de la escena. Sobre todo porque tienen un hijo en común, Lolo, a quien ella siempre buscó proteger de la exposición mediática.
Aunque evitó opinar sobre el conflicto del conductor con sus hijas mayores, Guillermina sí marcó límites cuando se trató de su hijo menor. No es nuevo: en otras oportunidades ya había dejado en claro sus diferencias con Tinelli sobre ese punto. Igual, siempre intentó mantenerse al margen del barro.
La frase que no pudo terminar
Cuando Ángel de Brito le señaló la emoción que se notaba en su rostro, Guillermina apenas asintió con la cabeza. No hizo falta más. Ante la repregunta, respondió casi en defensa propia: “No, porque soy así”. Después sonrió, buscó bajar la intensidad y aclaró que estaba bien, que no necesitaba contención.
El llanto de Guillermina Valdés no fue un gesto armado ni una escena forzada. Fue la reacción de alguien que recordó una parte importante de su vida y se permitió sentirlo en voz alta. A veces, el pasado no vuelve con palabras. Vuelve con silencios. Y eso, incluso en televisión, también habla.








