Gonzalo Valenzuela y Kika Silva confirmaron su separación a menos de un año del casamiento

La decisión llegó en silencio y sin escándalos. Un comunicado breve, cuidado y una ruptura que expone un quiebre íntimo.

La noticia se conoció sin gritos ni versiones cruzadas. Gonzalo Valenzuela y Kika Silva confirmaron su separación a menos de un año de haber celebrado su casamiento, una decisión que venían procesando desde hacía semanas y que eligieron comunicar con palabras medidas y un tono sereno.

El dato que primero llamó la atención fue el silencio. No hubo apariciones públicas, ni aclaraciones apuradas. Solo algunos gestos: ella dejó de usar la alianza en redes sociales y ambos pasaron las fiestas de fin de año por separado. Esa distancia previa terminó de ordenar lo que ya estaba en marcha.

Según contó la periodista Cecilia Gutiérrez, la ruptura no tuvo que ver con terceros ni con conflictos explosivos. El punto central fue otro, más cotidiano y difícil de resolver: la imposibilidad de ensamblar sus familias. Un desacuerdo profundo sobre proyectos de vida que, con el tiempo, fue pesando más que el entusiasmo inicial.

Una decisión sin escándalos

Desde Chile trascendió que la separación se dio en buenos términos. Sin reproches públicos ni reproches cruzados. “No hubo una separación traumática”, explicaron desde el entorno de la pareja, remarcando que ambos tenían miradas distintas sobre el futuro inmediato.

Finalmente, fue Kika Silva quien decidió ponerle palabras al cierre. En un posteo breve y cuidado, confirmó el final del vínculo: “Hemos decidido tomar caminos separados y no seguir como pareja”. Y agregó algo que marcó el tono del mensaje: “Fue un proceso donde nos tomamos el tiempo para cuidarnos y vivirlo humanamente, con cariño y respeto”.

En el mismo comunicado, ambos pidieron comprensión y empatía, especialmente por los niños y las familias involucradas. No hubo explicaciones de más ni detalles innecesarios.

La separación deja una sensación incómoda, pero honesta. A veces el amor no alcanza cuando los proyectos no coinciden. Y en este caso, la decisión llegó sin ruido, pero con el peso de una elección que no fue improvisada.

Scroll al inicio