Lejos de las cocinas y del ritmo televisivo, el chef eligió la nieve y el tiempo compartido con Lorenzo y Lautaro para bajar un cambio.

En medio del parate de MasterChef Celebrity, Germán Martitegui decidió correrse del foco habitual y tomarse unos días lejos de todo. El destino elegido fue Canadá, y el plan tuvo un eje claro: compartir tiempo con sus hijos, Lorenzo y Lautaro, sin apuros ni cámaras alrededor.
La primera señal apareció en sus historias de Instagram. Una foto simple, casi casual, frente a la fachada de un hotel y una frase que llamó la atención por su tono relajado: “Nos abrimos un hotelito”. Sin dar mayores precisiones, Martitegui dejó entrever el espíritu del viaje: descanso, complicidad familiar y disfrute genuino.

Aunque el chef no detalló el lugar exacto de su estadía, el entorno habló por sí solo. Paisaje invernal, arquitectura cuidada y ropa de abrigo marcaron el pulso de unas vacaciones que se desarrollaron cerca de un centro de esquí. La nieve fue protagonista y también escenario de algunas de las postales más comentadas.
En uno de los videos que compartió, se vio a Lorenzo y Lautaro deslizándose por la montaña con soltura y seguridad. Cascos bien puestos, esquíes firmes y sonrisas que no necesitaban explicación. Desde atrás, Martitegui los observaba con atención y orgullo, sin intervenir, como quien disfruta más mirando que mostrando.
Lejos del verano argentino y de las cocinas más exigentes del país, el jurado de MasterChef eligió un plan simple pero significativo. Naturaleza, deporte y tiempo de calidad con sus hijos, en un contexto que lo mostró distinto: menos chef, menos figura pública, y más padre.

La escapada no tuvo anuncios grandilocuentes ni exhibiciones innecesarias. Fue, más bien, una pausa discreta y necesaria. Un respiro que dejó en claro que, incluso en medio del éxito y la exposición, hay momentos que se reservan para lo esencial.








