El coreógrafo mantuvo una ilusión hasta último momento y la reacción de su hijo conmovió a miles. Una historia mínima, íntima y cargada de emoción.

Dionisio estaba convencido de que el avión lo llevaba a Rosario. Nada más. Un viaje familiar, uno más. Pero cuando escuchó la verdad, su cara lo dijo todo. La sorpresa fue tan grande como silenciosa, y ese instante, captado por Flavio Mendoza, terminó tocando una fibra sensible en miles de personas.
El coreógrafo y productor decidió compartir el momento en sus redes sin alardes ni grandilocuencia. “Quiero compartir con todos un sueño”, escribió, casi como quien se anima a abrir una puerta privada. Aclaró que no lo hacía para presumir, sino porque desde que es papá se permitió volver a soñar como antes. Esta vez, a través de los ojos de su hijo.
La relación de Flavio con la Navidad no es nueva. Él mismo contó que siempre sintió un vínculo especial con esa fecha, al punto de haber creado un espectáculo dedicado exclusivamente a ese espíritu. Este año lo llevó a distintos escenarios del país, pero había algo que todavía le rondaba la cabeza.
Cuando Dionisio perdió su primer diente, algo se activó. “Mi bebé está creciendo”, pensó. Preguntas nuevas, curiosidad constante, esa edad en la que la magia todavía existe, pero empieza a ponerse a prueba. Ahí tomó la decisión: era el momento de llevarlo a donde, para muchos chicos, vive Papá Noel.
El destino real era Helsinki, en Finlandia, un lugar que el turismo suele asociar con el Polo Norte. Flavio mantuvo la sorpresa hasta último momento. Dionisio subió al avión creyendo que el plan era simple, casi rutinario. Pero no lo era. “Vamos a vivir una Navidad blanca, como en los cuentos”, escribió después, con emoción sincera.
En el video, la reacción del nene fue inmediata y genuina. No hubo gritos ni exageraciones, solo una sonrisa limpia, de esas que no necesitan explicación. En los comentarios, la respuesta fue unánime. Muchos destacaron la educación del chico, otros el gesto del padre. Gratitud, ternura y respeto fueron las palabras que más se repitieron.

Flavio cerró su mensaje con una idea simple, sin frases rimbombantes: el deseo de estirar un poco más esa ilusión. De cuidar la magia mientras se pueda. A veces, parece, no hace falta mucho más que eso.








