El faltazo que alteró el clima del almuerzo de Juana Viale

Una ausencia inesperada, un comentario al aire y una reacción que dejó flotando una incomodidad difícil de disimular.

El faltazo que alteró el clima del almuerzo de Juana Viale

El almuerzo avanzaba con normalidad, pero algo se sentía distinto. No era una discusión ni un cruce fuerte, sino una ausencia que se notaba demasiado. Juana Viale lo percibió rápido y decidió ponerlo sobre la mesa, sin rodeos.

Desde Mar del Plata, en plena temporada de verano, la conductora volvió a instalar su mesa con invitados ligados al teatro y al espectáculo local. El entorno era ideal, el clima acompañaba, pero una silla vacía rompió la armonía habitual del programa. Y no pasó desapercibida.

La falta tenía nombre propio: Alfredo Casero, quien estaba previsto como invitado pero finalmente no asistió. El tema surgió casi de manera natural, cuando la charla derivó en la cancelación del espectáculo Cha cha cha en la ciudad balnearia, un proyecto que generaba expectativa y que terminó cayéndose a último momento.

Un comentario que expuso el clima

Fue entonces cuando Juana preguntó al aire si había existido algún diálogo previo con Casero para entender los motivos de la baja. La respuesta llegó de la mano de Alacrán, quien explicó que el grupo quedó “chocado” por la decisión y deslizó que algo no terminó de cerrar en la producción.

El intercambio siguió sumando capas. Diego Ramos comentó, casi al pasar, que esperaba encontrarse con Casero “en lo de Juana”, lo que terminó de dejar en evidencia que la ausencia no estaba del todo asumida.

Lejos de esquivar el tema, la conductora reaccionó con una mezcla de sorpresa y reclamo amable. Miró a cámara y lanzó un pedido directo: que vuelva, que se sume, que esté. No hubo enojo explícito, pero sí una sensación de vacío que se sintió en el estudio.

Antes de cerrar el tema, Alacrán intentó bajar la tensión con una reflexión breve: aseguró que Casero está dolido y que probablemente manejó la situación como pudo.

El programa siguió, pero algo ya había cambiado. A veces no hace falta un conflicto abierto: alcanza con una ausencia para modificar todo el clima.

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