Se enteró días después y por su propio hijo. Un episodio que dejó más preguntas que alivio y un malestar difícil de disimular.

La noticia no llegó por un llamado ni por un mensaje urgente. Llegó en un avión, en pleno regreso a Buenos Aires, y de la boca de su hijo mayor. Así se enteró Evangelina Anderson de que sus hijos habían estado en riesgo en el mar y que el desenlace pudo haber sido mucho peor.
El hecho había ocurrido el 31 de diciembre, en las playas de Punta del Este. Martín Demichelis estaba con sus hijos cuando una serie de olas complicó la situación. La escena obligó a la intervención de los guardavidas y terminó con un rescate que quedó registrado en video. Sin embargo, Evangelina no lo supo en ese momento.
Lo que más impacto generó no fue solo el peligro vivido en el agua, sino el silencio posterior. Pasaron cuatro días hasta que ella tomó dimensión de lo ocurrido. Según se contó en A la Tarde, la mediática no fue informada por Demichelis, sino por uno de sus hijos durante el vuelo de regreso.
“Se enteró volviendo a Buenos Aires y por uno de sus hijos. No se enteró por Martín”, aseguró Santiago Sposatto, al dar detalles de la reacción de Anderson, marcada por la indignación y el desconcierto.
El episodio incluyó momentos de extrema tensión. Oliver Quiroz describió imágenes en las que se ve a Demichelis flotando casi cubierto por las olas, junto a sus hijos, una sobrina y la menor de la familia. Una postal que, vista en retrospectiva, eriza la piel.
Más allá del susto, lo que quedó flotando fue otra cosa: la incomodidad de no haber sido avisada. Para una madre, enterarse tarde de un riesgo así no es un detalle menor. Es un quiebre que no se tapa con explicaciones rápidas ni con el paso de los días.








