La nutricionista rompió el silencio tras las versiones que circularon sobre la llegada de un nuevo integrante a la familia y reveló un dato de su intimidad que cambió por completo la perspectiva del conflicto.

Lo que comenzó como una serie de especulaciones en redes sociales terminó por desencadenar una respuesta tajante de Estefanía Pasquini. Luego de que tanto ella como Alberto Cormillot desmintieran la noticia en el ciclo Cuestión de Peso, la profesional de la salud decidió profundizar en los motivos que transformaron un simple rumor en un proceso de angustia personal. El eje del conflicto no fue solo la falsedad de la información, sino el desconocimiento sobre una realidad médica que la acompaña desde hace años.
La dura realidad que enfrentó Estefanía Pasquini
A través de un descargo en sus plataformas digitales, la esposa de Alberto Cormillot explicó que escuchar las versiones sobre un supuesto embarazo no fue un comentario más de la prensa, sino que lo sintió como un golpe directo a su historia clínica. Según se supo, la nutricionista atraviesa una condición personal que le impide concebir de manera natural, un detalle que hasta el momento se mantenía en un círculo de estricta reserva.
La llegada de su hijo Emilio fue descrita por su entorno como un verdadero milagro médico, dado que los especialistas le habían asegurado en el pasado que la posibilidad de ser madre era prácticamente inexistente. Por este motivo, la difusión de noticias falsas sobre un nuevo embarazo reabrió heridas vinculadas a los tratamientos intensos y los momentos de incertidumbre que la pareja vivió antes de consolidar su familia.

El detalle que descolocó al entorno de Cormillot
Lo que más llamó la atención en el círculo íntimo del médico fue la contundencia con la que Pasquini se refirió a los «momentos de duelo» y las «pérdidas en el medio» que sufrieron antes del nacimiento de su hijo. En el entorno aseguran que la exposición de estos datos busca generar un límite claro sobre las especulaciones que afectan la salud emocional de las personas, especialmente cuando se trata de temas de fertilidad.
Pasquini fue determinante al señalar que inventar este tipo de noticias es «meter el dedo en la llaga», ya que implica revolver sueños que no pudieron concretarse. La decisión de hablar públicamente sobre sus dificultades para quedar embarazada busca, en última instancia, instalar una cuota de conciencia sobre la responsabilidad al comunicar temas de alta sensibilidad privada.
El escenario actual plantea un quiebre en la relación de la pareja con ciertos sectores que difunden información sin confirmar. Este descargo no solo cierra la puerta a las especulaciones inmediatas, sino que marca una postura ética frente a la vulnerabilidad de los protagonistas en los medios de comunicación.








