Lejos del ritmo intenso de la televisión, Emilia Attias atraviesa días de descanso en Punta del Este, donde combinó playa, maternidad y una calma que llamó la atención.

El sol de la tarde cae suave sobre la arena y ella parece no apurarse. Emilia Attias eligió bajar un cambio y dejarse ver así, sin poses ni artificios, durante sus vacaciones en Uruguay. En las playas de Punta del Este, la actriz compartió tardes de mar y juegos junto a su hija Gina y su nueva pareja, Guillermo Freire, en una escena que tuvo más de vida real que de postal armada.

Después de meses exigentes por su participación en MasterChef Celebrity, Emilia decidió empezar el 2026 lejos de los estudios. Viajó acompañada por Gina, de 9 años, fruto de su relación pasada con El Turco Naim, y por Freire, con quien inició su vínculo el verano anterior. El plan fue simple: playa, descanso y tiempo compartido.
Durante las tardes, la actriz se la vio meterse al mar, tomar sol y jugar con su hija, siempre atenta a cada movimiento. Llamó la atención su look natural: sin maquillaje, pelo suelto y una bikini negra clásica, lejos del glamour televisivo. Más que una elección estética, pareció una decisión de comodidad y disfrute, como quien se permite ser sin pensar en quién mira.

Gina, por su parte, se mostró relajada y cómplice. Nadó junto a su mamá y también compartió momentos con Guillermo Freire, quien dejó en claro que se adaptó sin problemas a la dinámica familiar. Entre risas y charlas frente al mar, la escena fue la de una familia que encuentra su propio equilibrio.
Aunque sabía que estaba siendo fotografiada, Emilia no cambió su actitud. Alternó baños de mar con pausas en reposeras, contemplando el paisaje y la calma del lugar. Freire, con musculosa gris y short negro, se mantuvo a su lado, distendido, sin incomodidades.

Sin grandes gestos ni declaraciones, Emilia Attias dejó una imagen clara: disfrutar del presente, cuidar lo cercano y permitirse una tregua. A veces, lo más revelador no es lo que se dice, sino cómo se vive.








