Diego Leuco bajó un cambio tras el desafío de Horacio Pagani: “Pasar esto a otro plano me parece fuerte”

Después del cruce público y la invitación a “arreglarlo mano a mano”, el conductor de Luzu eligió correrse de la escena más áspera y dejó una definición que, sin levantar la voz, marcó un límite.

Diego Leuco bajó un cambio tras el desafío de Horacio Pagani: “Pasar esto a otro plano me parece fuerte”

La frase no fue grandilocuente ni buscó el golpe de efecto. Pero fue lo más revelador de todo el episodio. Cuando Horacio Pagani lo desafió públicamente a resolver la polémica “dónde y cómo quieras”, Diego Leuco no respondió con ironía ni con bronca. Respondió con distancia. Y eso, en un clima de tanta tensión, también dice mucho.

“Pasar esto a otro plano me parece un poco fuerte”, dijo, casi al pasar, frente a las cámaras de Intrusos. Sin adjetivos de más. Sin dramatizar. Como quien decide no seguir jugando un partido que ya no le interesa.

Una polémica que se desbordó del eje original

El conflicto había empezado por otro lado. Por los comentarios de Pagani sobre el desembarco de Morena Beltrán como comentarista de fútbol, que muchos leyeron —y repudiaron— como misóginos. Leuco fue uno de los que salió a cuestionarlos con dureza desde su programa en Luzu TV, incluso recordando una vieja experiencia negativa que su padre, Alfredo Leuco, le había relatado de su época compartida en Clarín.

Ese gesto, más personal que profesional, cambió el tono del debate. Pagani no lo dejó pasar y respondió con un video extenso, cargado de enojo, reproches y una acusación directa: que Diego estaba donde estaba por ser “el hijo de…”. Y, como broche, la invitación a resolverlo cara a cara, a la vieja usanza.

El gesto que no muchos remarcaron

Lo llamativo no fue solo lo que dijo Leuco después, sino cómo lo dijo. Admitió que no vio completo el video de Pagani. No porque no pudiera, sino porque no quiso. “Es muy largo”, deslizó, casi con fastidio, como marcando que ya no estaba dispuesto a dedicarle más tiempo emocional al asunto.

También relativizó una de las acusaciones más picantes: la supuesta insistencia de su padre para conseguir trabajo. “Si fuese verdad, ¿está mal pedir trabajo?”, respondió, sin elevar el tono ni victimizarse. Un giro simple que desactivó la carga moral del ataque.

Del enojo al cierre anticipado

“De mi parte no hay bronca. No me ofende, no me preocupa y no me duele”, remarcó Leuco, dejando en claro que no piensa escalar el conflicto. No negó haber sido crítico. No se desdijo. Pero eligió otro lugar: el del que ya dijo lo que tenía para decir y no ve sentido en seguir.

Ahí aparece la frase clave. No como desafío, sino como frontera. Para Leuco, llevar la discusión a un terreno físico o personal no es una opción válida. Y al decirlo así, sin estridencias, terminó dejando a la otra parte hablando sola.

La pregunta ahora no es si la polémica se apaga o continúa. Es si todos están jugando al mismo juego. Porque mientras algunos parecen buscar el round final, otros ya se levantaron del ring.

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