Con el aumento de la temperatura y una mayor actividad al aire libre, perros y gatos pueden quedar más expuestos a pulgas, garrapatas y otros parásitos. Revisar a tiempo el esquema de prevención permite adaptarlo a la especie, los hábitos y el entorno de cada animal, sin recurrir a productos por cuenta propia.

Cuando se acerca la primavera, muchas mascotas empiezan a pasar más tiempo al aire libre: vuelven los paseos largos, los juegos en el jardín y las salidas a plazas y parques. Ese cambio puede aumentar las oportunidades de contacto con algunos parásitos, especialmente en ambientes donde encuentran condiciones favorables para desarrollarse.
Por eso, este momento es ideal para revisar la prevención. No se trata de esperar a encontrar una garrapata o a que el animal empiece a rascarse, sino de comprobar si el esquema antiparasitario sigue siendo adecuado para su edad, especie, ambiente y hábitos.
La primavera tampoco es una fecha universal que indique que todas las mascotas necesitan recibir un antiparasitario determinado. El riesgo depende del parásito, las condiciones ambientales y la exposición de cada animal.
¿Por qué la llegada de la primavera puede aumentar el riesgo de parásitos?
Las condiciones ambientales influyen en el desarrollo y la actividad de muchos parásitos. Las pulgas, por ejemplo, proliferan con temperaturas y humedad favorables. Sus huevos, larvas y pupas pueden encontrarse en el ambiente, incluso dentro de una vivienda, y no solamente sobre el animal.
Esto explica por qué una familia puede tratar a su perro y, sin embargo, seguir encontrando pulgas semanas después. Parte del ciclo de estos parásitos ocurre fuera del animal y puede generar nuevos ejemplares que vuelven a infestar a la mascota. En una infestación ya instalada, el control puede requerir tiempo porque quedan distintas etapas del ciclo en el ambiente.
Incluso una salida breve puede ser suficiente para que una mascota entre en contacto con pulgas presentes en el ambiente. Los animales silvestres y otros perros o gatos también pueden contribuir a mantenerlas en jardines y espacios frecuentados por las mascotas.
Las garrapatas funcionan de otra manera. Se encuentran en determinados ambientes y pueden adherirse tanto a animales como a personas. El Ministerio de Salud de la Nación advierte que perros y gatos pueden transportar garrapatas de un ambiente a otro y facilitar el contacto del vector con las personas.

Por eso, un paseo por una zona con vegetación merece atención, aunque el animal vuelva a casa aparentemente sano. Revisar el cuerpo después de una salida puede ayudar a detectar una garrapata antes de que permanezca adherida durante más tiempo.
Hay además una distinción que suele perderse cuando se habla genéricamente de “desparasitar”: las pulgas y las garrapatas son parásitos externos, mientras que otros parásitos pueden alojarse dentro del organismo. La prevención, por lo tanto, no consiste en utilizar un único producto para cualquier situación.
La llegada de la primavera debería funcionar como un recordatorio para revisar el esquema preventivo, no como una fecha automática para administrar una dosis.
¿Qué señales pueden indicar que una mascota tiene parásitos?
Una mascota parasitada no siempre presenta señales evidentes. En algunos casos, el problema puede pasar inadvertido hasta que la infestación aumenta o aparecen lesiones.
En el caso de las pulgas, el signo más conocido es la picazón. También pueden aparecer irritación y lesiones en la piel, especialmente en animales que desarrollan una reacción alérgica a la saliva de estos parásitos. En infestaciones importantes, las pulgas también pueden contribuir a la anemia.
Con los parásitos internos, las manifestaciones pueden ser diferentes y dependen del organismo involucrado. Puede haber alteraciones digestivas, pérdida de condición corporal u otros cambios en el estado general, aunque una infección parasitaria también puede cursar sin signos evidentes. Por eso, el diagnóstico y la prevención dependen del tipo de parásito y de las características del animal.
Las garrapatas presentan otra dificultad: pueden permanecer adheridas en zonas poco visibles del cuerpo. Después de una salida al exterior, especialmente por lugares con vegetación, conviene revisar al animal con atención.

Si se encuentra una garrapata adherida, el Ministerio de Salud recomienda utilizar una pinza de punta fina, sujetarla lo más cerca posible de la piel y tirar hacia arriba con firmeza y de manera continua. No se deben realizar movimientos giratorios ni utilizar fuego o alcohol para intentar desprenderla.
La presencia de una garrapata tampoco debería llevar a improvisar tratamientos. Si hay una infestación importante, lesiones en la piel o cambios en el estado general del animal, corresponde consultar al veterinario para determinar qué hacer y si existe riesgo de enfermedades transmitidas por estos parásitos.
¿Desparasitar antes de la primavera significa darle cualquier antiparasitario?
No. De hecho, esa es una de las principales confusiones que conviene evitar.
Un producto contra parásitos externos no necesariamente cubre los parásitos internos, y un tratamiento indicado para una especie puede no ser apropiado para otra. La elección depende del animal, su peso, edad, estado de salud, hábitos, ambiente y de los parásitos que se busca controlar.
En Argentina, el SENASA cuenta con un Vademécum de Productos Veterinarios que reúne medicamentos, vacunas y otros productos de uso animal registrados y permite consultar información por especie e indicación.
También hay una diferencia especialmente importante entre perros y gatos. El Ministerio de Salud de la Nación advierte que los productos que contienen determinados piretroides sintéticos, con excepción de la flumetrina, no deben utilizarse en gatos.
Por eso, no conviene utilizar en una mascota un producto que sobró de otro animal, copiar el esquema de un perro o gato conocido ni elegir una dosis solamente por recomendación de otra persona. El principio activo, la concentración, la especie y la forma de aplicación importan.
La prevención tampoco termina necesariamente cuando desaparecen las pulgas o las garrapatas. Los productos tienen períodos de acción determinados y el esquema puede requerir aplicaciones repetidas. La frecuencia depende del producto y de la situación particular del animal; por eso deben respetarse las indicaciones correspondientes y la recomendación veterinaria. El Manual de Veterinaria MSD señala, además, que las fallas aparentes en el control de pulgas pueden relacionarse con reinfestaciones ambientales, aplicación incorrecta o expectativas sobre la velocidad con la que actúa el producto.
Esto explica por qué no existe una regla sencilla como “una desparasitación antes de la primavera alcanza para todo el verano”. El riesgo puede mantenerse durante buena parte del año dependiendo del clima, el ambiente y los hábitos de la mascota.
Un perro que sale todos los días a plazas o parques puede tener una exposición muy distinta de la de un gato que permanece siempre dentro de un departamento. Incluso entre dos perros que viven en la misma casa puede haber diferencias si uno pasa más tiempo en el jardín o tiene mayor contacto con otros animales.
Revisar la prevención antes de la primavera tiene sentido por una razón sencilla: permite anticiparse a un posible aumento de la exposición, en lugar de esperar a que el problema sea visible.
Fuentes consultadas
- Ministerio de Salud de la Nación — Circular de vigilancia epidemiológica sobre Lyme y garrapatas: respalda la información sobre el transporte de garrapatas por perros y gatos, el uso de antiparasitarios externos, las precauciones en gatos y la forma correcta de retirar una garrapata.
- SENASA — Vademécum de Productos Veterinarios: respalda la referencia a los productos veterinarios registrados y la posibilidad de consultarlos según especie e indicación.
- SENASA — Productos y establecimientos inscriptos: respalda la existencia de registros oficiales de productos veterinarios aprobados y disponibles para consulta pública.
- Manual de Veterinaria MSD — Pulgas de los perros: respalda la explicación sobre el ciclo de las pulgas, su presencia en el ambiente, la posibilidad de infestación incluso tras salidas breves y las dificultades para controlar una infestación ya instalada.
- Manual de Veterinaria MSD — Dermatitis alérgica por pulgas en perros y gatos: respalda la información sobre picazón, lesiones cutáneas, anemia y control de las infestaciones.
- Manual de Veterinaria MSD — Ectoparasiticidas utilizados en pequeños animales: respalda la explicación sobre el funcionamiento de los antiparasitarios externos, las reinfestaciones ambientales y los factores que pueden provocar fallas aparentes del tratamiento.
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