El error al descongelar carne que puede afectar su textura y aumentar el desperdicio

Dejar la carne sobre la mesada para que pierda el frío parece una solución práctica, pero no es un método seguro. Además, la congelación y descongelación pueden hacer que la carne pierda parte de sus jugos y cambie su textura. La forma de descongelarla también determina qué conviene hacer después.

El error al descongelar carne que puede afectar su textura y aumentar el desperdicio

Descongelar carne suele parecer una tarea que no requiere demasiada atención: se saca del freezer, se deja unas horas y se espera. Sin embargo, ese hábito puede convertirse en un problema cuando la superficie de la pieza empieza a calentarse mientras el centro todavía permanece congelado.

Las recomendaciones oficiales coinciden en algo fundamental: la carne no debe descongelarse sobre la mesada ni a temperatura ambiente. En Argentina, las pautas para consumidores recomiendan hacerlo dentro de la heladera, en agua fría o en el microondas.

La cuestión no pasa solamente por la seguridad. El proceso de congelación ya puede modificar la estructura de la carne y favorecer la pérdida de líquido durante la descongelación. Por eso, elegir bien el método ayuda a conservar mejor su calidad.

Por qué dejar la carne sobre la mesada es un error

Cuando una pieza congelada queda a temperatura ambiente, la superficie comienza a calentarse mucho antes que el centro. Esa diferencia es importante porque el exterior puede permanecer durante un tiempo en temperaturas favorables para la multiplicación de microorganismos, aunque el interior todavía esté duro.

El Manual de Manipulación Segura de Alimentos de ANMAT explica que una descongelación inadecuada puede favorecer la contaminación microbiológica y recomienda como primera alternativa colocar los alimentos en la heladera con suficiente anticipación.

Por eso, que una carne siga congelada en el centro no significa que toda la pieza haya permanecido en condiciones seguras. La superficie puede haber perdido el frío mucho antes.

También conviene evitar fuentes de calor para acelerar el proceso. La idea de acercar la carne a una cocina, dejarla al sol o utilizar agua caliente puede hacer que algunas zonas se calienten mientras otras todavía permanecen congeladas.

La heladera resuelve justamente ese problema porque permite una descongelación lenta y controlada. Argentina.gob.ar también recomienda colocar la carne en un recipiente o fuente para evitar que los líquidos que libere entren en contacto con otros alimentos.

La heladera es la mejor opción cuando hay tiempo

Si la comida está prevista para el día siguiente, pasar la carne del freezer a la heladera con anticipación es la alternativa más sencilla.

La descongelación puede llevar varias horas o incluso más de un día, dependiendo del tamaño y grosor de la pieza. El USDA señala que los cortes pequeños de carne pueden descongelarse aproximadamente en un día, mientras que las piezas grandes con hueso pueden necesitar dos días o más.

Hay otro detalle práctico que evita problemas: la carne debería permanecer protegida y sobre una bandeja o recipiente. De esa manera, si libera líquido durante el proceso, no termina sobre otros alimentos ni contamina las superficies de la heladera.

Y ese líquido no significa necesariamente que la carne esté en mal estado.

Durante la congelación, el agua que forma parte natural de la carne se transforma en cristales de hielo. Esos cristales pueden dañar las células del tejido y, al descongelarse, parte del líquido puede salir y acumularse dentro del envase. Cuanto más grandes son los cristales, mayor puede ser el daño sobre el tejido.

Por eso, encontrar líquido en el paquete después de descongelar una pieza no es, por sí solo, una señal de que haya que descartarla. Es una consecuencia que puede producirse durante la congelación y descongelación.

La textura final tampoco depende exclusivamente del método de descongelación. Influyen el tipo de corte, la velocidad a la que fue congelado, el tiempo de almacenamiento y la posterior cocción. La descongelación correcta ayuda a evitar problemas adicionales, pero no puede revertir los cambios que ya produjo la congelación.

Qué hacer cuando necesitás descongelar carne rápido

No siempre hay tiempo para esperar hasta el día siguiente. En esos casos, existen alternativas seguras, pero cada una tiene condiciones específicas.

Una opción es el agua fría. La carne debe permanecer dentro de un envase hermético o una bolsa que no permita la entrada de agua. El USDA recomienda sumergirla en agua fría y cambiar el agua cada 30 minutos. Una vez descongelada mediante este método, debe cocinarse inmediatamente.

En Argentina, ANMAT también contempla el uso de agua potable fría a chorro, aunque advierte que puede resultar poco conveniente para piezas grandes porque el proceso puede ser prolongado, implica un consumo importante de agua y deja la superficie expuesta durante más tiempo.

Por eso, no hay que confundir una cosa con otra: el problema no es que el agua fría sea siempre un método inseguro. La diferencia está en utilizar agua fría, evitar el agua caliente y controlar adecuadamente el tiempo y las condiciones del proceso.

El otro método rápido es el microondas. Puede ser útil cuando la carne tiene que cocinarse inmediatamente, pero algunas zonas pueden calentarse o empezar a cocinarse durante el descongelamiento. Por esa razón, tanto ANMAT como USDA indican que debe continuar directamente con la cocción.

Hay una alternativa que muchas veces se olvida: algunas porciones pequeñas pueden cocinarse directamente congeladas, siempre que el método de cocción permita que el centro alcance la temperatura adecuada. ANMAT contempla esta posibilidad para determinadas porciones pequeñas.

Así, la elección puede ser bastante sencilla: heladera si hay tiempo, agua fría o microondas cuando hace falta acelerar y cocción directa cuando el tamaño y el método de preparación lo permiten.

Qué pasa si después querés volver a congelarla

La respuesta depende de cómo se produjo la descongelación.

Según las recomendaciones argentinas de manipulación de alimentos, un alimento que ya fue descongelado no debería volver al freezer salvo que haya sido cocinado previamente.

El USDA establece una distinción más específica: si la carne se descongeló dentro de la heladera y se mantuvo correctamente refrigerada, puede volver a congelarse sin cocinarla, aunque podría perder calidad por la humedad que se libera durante el proceso. En cambio, si se descongeló mediante agua fría o microondas, debe cocinarse antes de volver a congelarla.

La diferencia entre ambas recomendaciones no cambia la regla más útil para la cocina cotidiana: si hay dudas sobre cómo se descongeló o cuánto tiempo permaneció fuera de refrigeración, no conviene intentar conservarla nuevamente como si nada hubiera ocurrido.

Planificar la comida también evita buena parte del problema. Si la carne se va a cocinar al día siguiente, pasarla del freezer a la heladera con anticipación permite descongelarla de forma gradual y mantenerla refrigerada durante todo el proceso.

La clave no es conseguir que desaparezca el hielo lo más rápido posible. Es lograr que la carne llegue a la cocción en condiciones seguras y con la menor pérdida de calidad posible. Para la mayoría de los casos domésticos, sacar la carne del freezer con anticipación y dejar que se descongele en la heladera sigue siendo la opción más simple.

Fuentes consultadas

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