Pitty La Numeróloga fue denunciada por una ex empleada que la acusa de privarla de su libertad y ejercer violencia

La empresaria enfrenta un complejo frente judicial tras un escandaloso episodio en su oficina de Palermo. Los detalles de una acusación que incluye violencia, amenazas y una millonaria demanda.

Pitty La Numeróloga fue denunciada por una ex empleada que la acusa de privarla de su libertad y ejercer violencia

Verónica Asad, conocida públicamente como Pitty La Numeróloga, enfrenta una grave denuncia judicial presentada por una ex colaboradora. Gisela Irustia, quien trabajó a su lado durante varios años, la demandó por 120 millones de pesos tras acusarla de haber sido retenida contra su voluntad, agredida físicamente y sometida a presiones psicológicas en la oficina que la empresaria tiene en Palermo.

Según la información que se dio a conocer en Puro Show, la causa avanza hacia una instancia decisiva: la numeróloga quedó declarada en rebeldía por no haberse presentado a las instancias de mediación, por lo que el conflicto irá directamente a juicio.

El episodio que motivó la presentación judicial ocurrió cuando Irustia, que ya se había alejado de sus tareas por diferencias en los pagos, aceptó reunirse tras recibir un llamado para saldar sueldos adeudados. Sin embargo, la mujer sostuvo que lo que debía ser un trámite laboral se transformó en una encerrona.

De un abrazo de bienvenida a una emboscada con amenazas

La denunciante relató que la recepción inicial fue afectuosa, pero que la situación cambió en segundos una vez que se cerró la puerta. “Cuando me atiende me abraza y, cuando cierra la puerta, sale su mano derecha filmándome, el abogado y la hermana de ella. Ahí empezó a agredirme. ‘Ahora me vas a decir cuánto me robaste’, me decían”, contó la ex empleada en el programa.

En el escrito judicial se especifica además que la mujer habría sido empujada, retenida y sujetada del cuello por personas que afirmaban ser de una fuerza policial pero sin mostrar identificación. Según su testimonio, el episodio incluyó la advertencia explícita de que terminaría en la cárcel, mientras los presentes registraban todo con sus celulares.

Difusión de imágenes y las secuelas tras la agresión

La situación relatada por la víctima no concluyó cuando logró retirarse del lugar. Al regresar a su domicilio, descubrió que las fotografías tomadas durante la agresión ya estaban circulando con mensajes que pedían difusión y la acusaban abiertamente de robo.

Irustia afirmó también que la empresaria fue hasta la casa de su padre para descalificarla ante su entorno familiar. Esta seguidilla de hechos le provocó cuadros de depresión y estrés postraumático que hoy forman parte de la demanda.

Al cerrar su testimonio, la ex colaboradora marcó un quiebre entre la imagen pública de la numeróloga y la experiencia que le tocó vivir en privado: “No es lo que demuestra ser, te muestra dos caras. Lo que me hizo es de alguien que no está bien; es una persona oscura”.

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