La ex Gran Hermano compartió la incomodidad emocional que vive cada vez que tiene que irse de casa por trabajo y dejar a sus hijas.

El arranque del año encontró a Daniela Celis atravesando un momento sensible. No fue una noticia puntual ni un episodio aislado, sino una sensación que se repite y se acumula. Cada vez que arma una valija para cumplir con compromisos laborales, sabe que lo más difícil no es el viaje, sino la despedida de sus hijas gemelas, Laia y Aimé.
Desde sus redes, Daniela habló sin vueltas del peso que carga cuando se aleja de ellas. No buscó dramatizar ni generar lástima. Al contrario, puso en palabras una incomodidad silenciosa que muchas madres reconocen: la culpa que aparece incluso cuando se sabe que trabajar también es una necesidad.
Madre primeriza, de gemelas y con una agenda activa, Celis atraviesa ese tironeo constante entre estar presente y sostener su crecimiento profesional. “Me llevo una mochilita atrás de conciencia, de culpa, de carga”, confesó, al explicar cómo intenta compensar la distancia con videollamadas diarias y mensajes que no siempre alcanzan.
El último año tampoco fue sencillo para su familia. El grave accidente que sufrió Thiago Medina, su pareja, marcó un antes y un después y obligó a reorganizar rutinas, tiempos y prioridades. En ese contexto, el trabajo funcionó como sostén, pero también como un recordatorio constante de lo que queda en casa.
La distancia que más cuesta
Daniela forma parte del programa Patria y Familia, uno de los ciclos más vistos de Luzu TV. Por la temporada de verano, el equipo se trasladó a Pinamar, lo que implica viajes y días lejos de su hogar. “Nunca estuve tanto tiempo lejos de ellas, ni ellas de mí”, dijo, dejando ver lo difícil que le resulta esa separación.
En su descargo también apareció una pregunta abierta a su comunidad, casi en tono de desahogo: si es normal sentir todo eso, cómo se aprende a convivir con esos pensamientos, cómo se hace para no sentirse en falta todo el tiempo.
Sin victimizarse ni buscar explicaciones grandilocuentes, Daniela expuso una realidad que muchas veces queda fuera de cámara. Detrás del trabajo, las oportunidades y la exposición, hay decisiones que pesan. Y un vínculo que, incluso a la distancia, sigue siendo el centro de todo.








