El médico habló sin rodeos sobre una práctica cada vez más común entre famosos y dejó una advertencia que incomodó a muchos.

“Esto no es magia”. La frase, dicha con calma pero con firmeza, marcó el tono de la advertencia que Adrián Cormillot lanzó esta semana al aire. Fue durante su participación en Lape Club Social, por América TV, donde el especialista decidió frenar una tendencia que viene creciendo en silencio y que, según él, ya cruzó una línea peligrosa.
El foco estuvo puesto en el uso cada vez más extendido de Ozempic, una medicación pensada originalmente para tratar la diabetes, que hoy aparece asociada a una especie de “dieta exprés” promocionada por figuras del espectáculo, influencers y referentes públicos. El resultado, a simple vista, parece tentador: bajar de peso rápido. El problema es lo que no se ve.
Cormillot fue claro al explicar que este tipo de prácticas no modifican el metabolismo ni resuelven el problema de fondo. “No te cambia cómo funciona el cuerpo, te quita el apetito”, se escuchó en el programa. Y ahí apareció el punto que más le preocupa: el rebote y las consecuencias cuando no hay un cambio real de hábitos detrás.
Según explicó, el medicamento tiene años de uso y mostró seguridad en pacientes con diabetes, pero eso no lo convierte en una solución universal. “La obesidad y el sobrepeso son enfermedades que requieren tratamiento, seguimiento y tiempo”, insistió. El atajo, advirtió, suele salir caro: mareos, náuseas, presión baja y una relación cada vez más frágil con la comida y con el propio cuerpo.
Una moda que incomoda
Lo que generó mayor tensión fue su referencia al acceso masivo y al uso sin control médico. Para Cormillot, el problema no es la droga en sí, sino la lógica detrás de su consumo. “Hay mucho autodiagnóstico y autotratamiento”, señaló, comparándolo con otras medicaciones que también se usan sin indicación profesional.
El cierre dejó flotando una incomodidad difícil de esquivar. La obsesión por la delgadez, muchas veces empujada por lo estético y no por la salud, está llevando a decisiones apresuradas. Y, como dejó entrever el médico, no todo lo que promete resultados rápidos cuida realmente el cuerpo.








